El presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, Víctor Suarez, descalificó a la posible embajadora de Estados Unidos en República Dominicana, para cuestionar la política migratoria y las leyes que sobre el tema rigen en el pais.
Del mismo modo censuró que el Senado de EU cuestione sobre lo


que decida el gobierno dominicano sobre la migración haitiana, ya que esa es una atribución de los dominicanos.
“Nos hemos dado la Constitución y las leyes que nuestro país amerita, y eso debe respetarse. Además que cumplimos con una sentencia del Tribunal Constitucional es hicimos un ambicioso plan de regularización de los indocumentados, no sólo haitianos, sino de otras nacionalidades que se hallaban de manera irregular en el pais”, dijo Suarez.
Nos obstante, el legislador santiagues y dirigente del PLD, subrayó que si este plan no se cumplió en 100 por ciento, fue porque su país no proveyó a sus ciudadanos de la documentación correspondiente.


Calificó de muy inapropiado que la futura embajadora de Estados Unidos, Robin Berstein, diga que garantizará que en R.D. no hayan apátridas, ya que las funciones de un Embajador son representar a su país y promover sus intereses, no inmiscuirse o trazarle pautas en tal o cual política, que soberanamente adopte el pais recipiente.
El congresista defendió la política migratoria del gobierno dominicano, y la forma en que combate la migración ilegal, “no sólo de haitianos, sino de todos los que residan en iguales condiciones”.
Suarez resaltó que en el país impera una actitud de brazos abiertos para los inmigrantes, pero siempre que estos se ajusten al orden legal que nos hemos dado.
El presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados hará un formal planteamiento ante el hemiciclo, a fin de que fije una posición institucional frente al Congreso de Estados Unidos y de su potencial embajadora en República Dominicana, la señora Berstein, quien en lo personal admite que es una ciudadana judía, comunidad que fue acogida de manera solidaria y calurosa por los dominicanos, en ocasión en que sufría el escarnio nazi, durante la Segunda Guerra Mundial.