img_24452Por:José Díaz Nin


Todos estamos de acuerdo en que la familia es el núcleo más importante de una sociedad. Las grandes potencias, especialmente, las iglesias deben preocuparse, porque en el mundo, la familia esté unida, permanezca unida y viva feliz.


Si queremos paz en el mundo tenemos que empezar por ahí. Que los cónclaves mundiales o regionales, que las políticas estatales, y leyes, especialmente las migratorias, procuren la unidad de la familia en el mundo.


La propuesta que todos debemos enarbolar es que el próximo año 2017 sea declarado, por mundo, como “Un año para la familia” y que éste sirva, como primer eslabón, para que todas las leyes y disposiciones pongan, en primer plano, este aspecto de la unidad familiar.


No se concibe, en pleno siglo 21, que millones de niños se acuesten sin comer y que no estén integrados a la educación básica. Un niño sin hogar y sin educación no aprende amar ni a procurar la unidad familiar.


Muchos jóvenes se ven obligados a emigrar hacia otros países y hoy por hoy, las condiciones económicas y de trabajo, la ausencia de una adecuada regulación migratoria, disgrega la familia dejando a los hijos huérfanos de amor y de atenciones.


Las leyes migratorias, así como, muchas grandes empresas, no están colaborando, en nada, con la unidad de la familia que la siento desprotegida, viviendo en condiciones, muchas veces infrahumanas, con mucha violencia, con bajos niveles en su calidad de vida, llenas de enfermedades y sobre todo, con pocos recursos para sobrevivir.


El mundo tiene que cambiar, y esto solo es posible si se logra: la unidad en la familia, si los medios de comunicación jugaran un papel más orientado a la educación, si se ponen de acuerdo con relación al aborto en provecho una verdadera planificación familiar, si ponemos mayor atención a los cambios climáticos y a la protección del medio ambiente.


Si se logra: aplacar las constantes amenazas de terrorismo y de guerra, una reducción de los niveles de corrupción y tráfico de influencias, una producción de alimentos orientada a mitigar el hambre, una mayor inversión en la salud y leyes migratorias con un espíritu más familiar


Solo así es posible lograr la paz en el mundo, aunque, muchos están pidiendo paz en el mundo y pocos son los que hacen algo por ella, muchos son los que la desean y pocos son los que la saben apreciar


Pero lo que todo el mundo si está convencido es que sin paz no hay desarrollo ni crecimiento, Sin paz no hay felicidad, sin paz no hay tranquilidad para la familia, sin paz no se agrada a Dios, bien lo dijo Jesús “La paz os dejo las paz doy”. Démonos todos la paz que quiere decir demos la paz haciendo el bien.


Trabajemos por y para paz que es trabajar por la unidad de la familia.