A Propósito Del Aborto

IMG_24452Por: José Díaz Nin


Hay que dejar atrás tanta filosofía, tanta vacuencia y ser más pragmáticos cuando se trata el tema de aborto. El futuro del mundo depende de lo que hoy hacemos o dejemos de hacer. El mundo de hoy demanda de mejor calidad en los seres humanos y de menos costo de mantención. El aborto hay que regularlo y no permitir que se convierta en un negocio o en un instrumento para segar vidas.


El aborto está definido como la interrupción del embarazo, provocado o no. Algunas leyes en el mundo no lo penalizan, aunque si está sujeto a un ordenamiento jurídico, como en las grandes potencias: Rusia, Estados Unidos, China, Canadá y la mayoría de los países europeos, donde está permitido, siempre y cuando la mujer lo demande durante cierto periodo del embarazo.


En países de África, El Medio Oriente y Centro América la interrupción del embarazo está prohibida en cualquier circunstancia y la penalización recae en la mujer que lo facilite y las personas que lo realicen.


El Aborto tiene que permitirse y más aún, cuando esos costos de mantención son, cada vez más, elevados. Tiene que existir el aborto ante el incremento de la delincuencia, la pobreza y el poco interés de los poderosos por cargar y resolver este problema. El aborto no es mal es el resultado del mal vivir.


Hay que preguntarse cuántos seres humanos habitaran la tierra dentro de 100 años y cuál será el nivel de pobreza para esos tiempos. El aborto es una necesidad y para no serlo debemos planificar a la familia, proporcionarle salud y educar a las y los adolescentes. Hay que reducir al mínimo los embarazos no deseados, los embarazos en adolescentes y limitarlos a lo que la tecnología detecte como malformaciones del feto o a la violación en la relación.


Los altos índices de pobreza en la República Dominicana son por todos conocidos por lo que deben entender los teóricos, que los hijos nacidos en una población con estos niveles, representan una carga para el Estado que en lo adelante será muy preocupante.


Hay situaciones que demandan de un aborto, como por ejemplo una violación, un embarazo no deseado producto de una relación incestuosa condenada por la sociedad cristiana, el embarazo producto de unas relaciones extramatrimoniales también condenada por la sociedad, el embarazo de adolescentes sin la debida preparación mental para criar hijos y los embarazos que la mujer no quiere que se conozca el nombre del padre porque esto puede ocasionar cuestionamientos para su vida en sociedad.


Estas situaciones podrían permitir un embarazo no deseado por lo que deben ser enfrentadas con políticas públicas, con educación y no con la salida mas fácil como lo es inducir y provocar un aborto.


La Sociedad debe permitir y establecer un orden jurídico para los abortos cuando se haya detectado malformaciones en el feto o cuando ponga en peligro de muerte a la madre. Es aquí cuando las clínicas y hospitales, autorizadas o no, y bajo un protocolo, dado a conocer por escrito a los padres, puedan interrumpir el embarazo oportunamente.


Mis recomendaciones van dirigidas a que, en nuestro país, se instituya el aborto terapéutico y que se autoricen y regulen las clínicas y hospitales que lo practiquen y cuando se realicen de emergencia, en clínicas no autorizadas, los estudios radiológicos y demás sean certificados por hospitales facultados.


No hay que sentarse a rezar es necesario actuar apegados a la realidad que vive el mundo de hoy. Yo creo en Dios, pero en el Dios que quiere un mundo vivible para sus hijos.