Pacientes


A juzgar por los salas de espera y los pasillos vacíos, los consultorios cerrados, así como una reprogramación de alrededor de 100 citas, en el caso del hospital Francisco Moscoso Puello, cuando el promedio diario de consultas es de 1,000, evidencia que el primero de tres días de paro de labores médicas se cumplió en los hospitales del Gran Santo Domingo.


Las huelgas médicas no sólo afectan la salud de miles de pacientes pobres que tienen como única opción los médicos que laboran en los hospitales públicos para tratarse sus quebrantos, sino las finanzas de esos establecimientos que, ahora pueden facturarle al Seguro Nacional de Salud (Senasa) por sus afiliados y que las huelgas se lo impiden.


En el caso del hospital Francisco Moscoso Puello que en sólo cinco especialidades médicas factura entre 300 y 400 pacientes, ese dinero se pierde cada vez que hay un paro laboral.


La facturación al Senasa en ese establecimiento de salud está por encima de los RD$ 5 millones por año.


Ayer se observó en los hospitales del Gran Santo Domingo a cientos de pacientes retornar a sus casas sin recibir atenciones médicas, algunos con servicio planificado desde hace un mes, como el caso de Betania Castillo, con seis meses de embarazo, paciente de la maternidad Nuestra Señora de La Altagracia.


Ella y las demás embarazadas que tenían citas programadas tendrán que retornar el próximo lunes para que les pongan nuevas fechas para darle seguimiento a sus embarazos.


La huelga afecta también la docencia de los médicos residentes, pues sus superiores especialistas no sólo no van a las consultas, sino que suspenden la docencia, y a muchos de los galenos en formación se les condiciona a sentarse en las partes frontales de los hospitales como señal de huelga.