PN


En los últimos días varios agentes policiales y militares se han visto involucrados en hechos punibles, que se alejan de la imagen pulcra que deben tener los miembros de la Policía Nacional y el Ejército de República Dominicana.


El año comenzó con el apresamiento el 10 de enero de un segundo teniente del Ejército, quien fue apresado por masturbarse frente a una menor. El oficial Santo Félix Marcano, de 43 años, fue grabado con un celular que portaba la niña de 14 años.


El 28 del mismo mes, siete oficiales del Ejército y la Policía imputados de tráfico ilegal de armas de fuego, fueron detenidos a espera de que se le conozca la medida de coerción solicitada por el Ministerio Público.


Asimismo, el 8 de febrero, un raso de esa institución participó en el intento de asalto a un estudiante ocurrido la noche del pasado jueves en el Ensanche Ozama, Santo Domingo Este, donde resultó muerto un presunto delincuente.


Al día siguiente, el 9 de febrero, un raso de la institución del orden, fue ultimado de varios disparos por una patrulla a la cual enfrentó a tiros tras ser sorprendido tratando de asaltar a un ciudadano mientras transitaba a bordo de una motocicleta junto a otro hombre que resultó herido, en un hecho ocurrido en el sector Madre Vieja Norte, provincia San Cristóbal.


El 10 de enero, el estudiante Luis Inchausti González, de 15 años de edad, quien fungía como repartidor en un puesto de “hot dogs” propiedad de su padre en el sector Villa Liberación, Santo Domingo Este, nunca llegó a realizar la entrega que su padre le había encomendado minutos antes.


Su marcha fue detenida próximo al peatonal tres de la calle primera del referido sector por una bala que impactó en su cabeza, disparada por un miembro de la Policía Nacional que había acudido al lugar junto a otros dos compañeros a disolver un alegado desorden que supuestamente protagonizaban varios jóvenes.