Sirios


Más de un millón de sirios están atrapados en zonas asediadas, según indicó un nuevo informe en desafío a Naciones Unidas, que estima la mitad de esa cifra y ha recibido acusaciones de algunos grupos de que subestima la crisis.


El destino de los sirios asediados es una pieza central de las conversaciones que se derrumbaron la semana pasada en Ginebra, y que se espera iniciar el 25 de febrero. Los negociadores de la oposición insisten en que el gobierno sirio deje de sitiar a los civiles antes de que las negociaciones puedan comenzar de verdad.


El reporte de Siege Watch, emitido el martes por la organización holandesa sin fines de lucro PAX y el Syria Institute con sede en Washington, se conoce un mes después de que se difundieran en internet imágenes de niños y adultos esqueléticos provocando conmoción internacional y el envío de poco habituales convoyes de ayuda a un puñado de localidades sirias.


La ciudad de la que venían las imágenes, Madaya, no estaba clasificada por Naciones Unidas como localidad sitiada en ese momento. Los trabajadores humanitarios que entraron allí el mes pasado dijeron haber encontrado personas excesivamente delgada y padres que daban somníferos a sus hijo para calmar su hambre.


El informe Siege Watch afirma que 1,09 millones de personas viven en 46 comunidades sitiadas en Siria, muy por encima de las 18 identificadas por la ONU. El reporte dice que la mayoría están rodeadas por fuerzas del gobierno sirio en los suburbios de Damasco, la capital, y Homs. En la ciudad oriental de Deir el-Zour, unas 200.000 personas están asediadas tanto por el grupo Estado Islámico como por el gobierno sirio. El reporte incluye dos localidades sitiadas por grupos armados de oposición.


“Normalmente se cortan la electricidad y el agua corriente y hay un acceso limitado (si es que lo hay) a alimentos, combustible y atención médica”, indicó el informe. Se han registrado muertes por malnutrición, enfermedad, hipotermia e intoxicación tras buscar alimentos. Algunas comunidades llevan meses o años sitiadas.


Los cálculos se basan principalmente en información proporcionada por contactos locales en las comunidades, lo que incluye gobiernos locales, trabajadores médicos y periodistas ciudadanos.


Con la atención internacional sobre los asedios, Naciones Unidas elevó el mes pasado su estimación en casi 100.000 personas, indicando que hay 486.700 afectados.


El número sigue estando por debajo de los cálculos de algunos grupos humanitarios. Estas organizaciones alegan que las cifras de la ONU son la medida para los esfuerzos de ayuda humanitaria y hace falta más urgencia.


“Muchos siguen desconociendo el alcance de la crisis, y la respuesta internacional ha callado como resultado”, indicó el informe Siege Watch.


PAX señaló que pedirá esta semana en reuniones con cargos y estados miembros de la ONU que se pida el levantamiento inmediato de los asedios como una forma de construir confianza en las conversaciones de paz. La directora del Instituto de Siria, Valerie Szybala, dijo que el nuevo informe no se ha compartido con el gobierno de Siria.


La ONU dice considerar que un área está asediada si se cumplen tres criterios: la zona está rodeada por “actores armados”, la ayuda humanitaria no puede entrar con regularidad y los civiles —incluidos enfermos y heridos— no pueden entrar ni salir.


“Por supuesto, se producen diferencias de opinión”, dijo Amanda Pitt, portavoz humanitaria de Naciones Unidas, sobre las críticas a las estimaciones del organismo internacional.


Los cálculos del grupo humanitario Médicos Sin Fronteras van incluso más allá de la cifra del informe Siege Watch, a unos 1,9 millones de sirios que viven en zonas sitiadas.


Médicos Sin Fronteras dijo definir las zonas asediadas como aquellas “rodeadas por barreras estratégicas (militares o no) que impiden el paso regular y seguro de asistencia humanitaria y el paso regular y seguro de civiles, los heridos y los enfermos”.


Naciones Unidas clasifica otros 4,5 millones de sirios en una categoría separada, de “difícil acceso”, un escalón por debajo del estado de sitio. El organismo lo define como “una zona que no es accesible de forma regular por actores humanitarios con el propósito de programas humanitarios sostenidos, como resultado de que se impida el acceso”.


Médicos Sin Fronteras dice no hacer esa distinción, “ya que las consecuencias médicas para ambas clases de regiones son similares”. Casi nunca se permite la entrada de suministros médicos, señaló, y rara vez se autorizan salidas en evacuaciones médicas.


El grupo humanitario indicó que desde que los convoyes de ayuda llegaron a Madaya el mes pasado, al menos 16 personas han muerto en el lugar y por lo menos 33 están en riesgo de morir por malnutrición.


Naciones Unidas considera ahora como sitiada la localidad, de 20.000 habitantes.