Explosion


Dentro del inventario de necesidades que tienen las más de 70 familias afectadas por la explosión en la envasadora de Los Ríos, como alimento y techo, está ahora la de asistencia psicológica porque, sobre todo niños, no han vuelto a vivir en paz.


El impacto ha sido tal, que algunos niños y adultos precisan de psicólogos y otros profesionales de la conducta humana, explicó Luis Alfredo Arnaud de los Santos, presidente de la Junta de Vecinos La Esperanza II.


Explicó que algunos niños presentan síntomas de ansiedad y delirio, mientras que adultos padecen de taquicardia por lo que vivieron la noche del martes 16 de este mes, cuando a primeras horas de la mañana les sorprendió la explosión.


Varios de los afectados han tenido que ser llevados a hospitales para ser tratados, por lo que en La Esperanza de Los Ríos reclaman un operativo médico y psicológico.


“En cuanto a la salud hay muchos afectados, todavía todos los días llevamos dos y tres gentes al médico, unos con alergia, otros aún intoxicados por el gas”, dijo. El dirigente comunitario dijo que de las 70 familias, 17 fueron las que quedaron en peores condiciones, porque sus casas y ajuares fueron destruidos totalmente, y los que no están donde familiares ni vecinos viven en hoteles pagados por los propietarios de la envasadora Sol Gas.


Diario Libre trató de hablar con algunos de los afectados, pero se rehúsan, y remiten a los periodistas hasta otros afectados como si temieran hablar de sus males.


Los problemas se han incrementado, porque parte de los afectados no están conformes con los recursos que Sol Gas les entrega como compensación por los daños a sus propiedades.