EI


El grupo terrorista Estado Islámico (EI) ha asesinado a 3.967 personas en Siria desde la proclamación de un califato en este país y en Irak el 29 de junio de 2014, informó hoy el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.


De esas víctimas, al menos 2.142 eran civiles -entre los que hay 78 mujeres y 128 menores- que murieron por los disparos de los yihadistas, decapitados, quemados vivos, lapidados o arrojados desde lo alto de edificios.


Los civiles perecieron en Damasco y su periferia; en las provincias norteñas de Alepo, Deir al Zur, Al Hasaka y Al Raqa; y en las centrales de Homs y Hama.


El Observatorio destacó la masacre perpetrada por los radicales de 939 miembros de la tribu árabe suní de Al Shaitat, que se enfrentó al EI en el verano de 2014 en Deir al Zur.


Los extremistas no han matado solo a civiles en Siria, sino también a combatientes de facciones opositoras, efectivos de las fuerzas gubernamentales sirias y a algunos de sus propios milicianos.


En las filas rebeldes, el EI asesinó a 272 guerrilleros de grupos opositores, el Frente al Nusra -filial siria de Al Qaeda- y de las Unidades de Protección del Pueblo, milicias kurdosirias, que fueron hechos prisioneros durante combates o en puestos de control.


En el bando gubernamental, al menos 1.117 oficiales y efectivos del Gobierno de Damasco perecieron a manos de los yihadistas.


Por otro lado, el EI asesinó a 424 de sus integrantes después de capturarlos cuando trataban de regresar a sus países de origen e imputarles los cargos de “espiar para Estados extranjeros y trabajar para la coalición cruzada”, en referencia a la coalición internacional liderada por EEUU contra los radicales.


Además, el Observatorio ha documentado la muerte de dos desertores del régimen sirio, que no eran miembros de ninguna organización rebelde, que fueron abatidos a disparos por el EI y más tarde crucificados tras ser acusados de “apostasía” en el pueblo de Hemar Ali, en Deir al Zur.


Asimismo, los extremistas ejecutaron extrajudicialmente a un expolicía que había comenzado a trabajar en las fuerzas de seguridad del EI por “falta de arrepentimiento”.


A estos muertos se suman siete personas, entre ellos un menor, asesinadas por los yihadistas por supuestamente colaborar con el régimen y pertenecer a las Fuerzas de Defensa Nacional, milicias progubernamentales; y una persona cuyo cadáver fue encontrado maniatado y con signos de tortura en un cuartel del EI.


También hay un antiguo seguidor de la organización radical que abandonó el grupo hace cinco meses y que fue capturado poco después por el EI, y cuyo cuerpo sin vida fue entregado más tarde a su familia en Deir al Zur con un cartel que decía “asesino del Estado, quemó coches del Estado Islámico”.