Vida


A dos días del desastre ocasionado por la explosión de la envasadora Sol Gas, los residentes del sector La Esperanza en Los Ríos buscan la forma de retomar sus vidas.


Todos los negocios ubicados al frente y en las inmediaciones de la envasadora operan con normalidad, e incluso se pudo notar el reemplazo de los cristales frontales de una compraventa que ya está abierta al público.


Al frente de la envasadora, que está cerrada, ya no hay seguridad ni curiosos.


Una casa también ubicada al frente de la envasadora, donde se destruyeron las puertas y ventana con la explosión, hoy se ven planchas de zinc bloqueando el acceso. Las demás viviendas que resultaron afectadas se mantienen igual.


En la calle La Fe, detrás de la envasadora, donde desde el martes se apostaban agentes policiales, curiosos y residentes en la zona, está completamente libre de cristales y escombros.


No así, en la calle Proyecto Victorino donde se desplomó un edificio de tres plantas que, aunque han retirado los escombros, aún hay restos en las aceras.


Se recuerda que la explosión dejó unas once personas heridas, de las que seis continúan en cuidados intensivos en el Ney Arias Lora.