Haitianos


Mientras prepara un coctel de frutas en su puesto ambulante en una exclusiva zona residencial de Santo Domingo, Cresnel Ceus, sonríe cada vez que comentaba a sus clientes que luego de ocho años por fin viajaría a su natal Haití con sus hijos a que conocieran a sus padres.


“Mis hijos van a conocer Haití”, decía el hombre de 37 años, tez morena y anchas espaldas, padre de una niña de ocho años y un niño de seis, nacidos en República Dominicana.


Pese a haber nacido en suelo dominicano, sus hijos no tienen la nacionalidad del país porque la Constitución no la otorga los descendientes “de los extranjeros en tránsito”, como era el caso de Ceus y su esposa.


Como miles de haitianos, la pareja había vivido y trabajado desde 2000 en el país sin permiso migratorio y con el temor a ser deportados, pero ahora es uno de unas 184.000 personas que lograron la residencia temporal bajo un programa de regularización del gobierno.


Para quienes lograron cumplir los requisitos y solicitar la residencia con base en documentos en un lugar donde es difícil conseguirlos, la vida se ha vuelto más fácil.


“Todo está bien ahora”, dijo Ceus blandiendo la copia de su nueva tarjeta de migrante, algo en lo que coincide Washington González, viceministro de Interior, quien dijo a The Associated Press que “no habrá absolutamente ningún inconveniente” este año a quienes viajen con la residencia temporal y que podrán regresar sin peligro a ser detenidos o extorsionados por traficantes de personas.