Pandillero


El rápido arresto e inmediata libertad de seis jóvenes que la Policía detuvo el pasado viernes y luego puso en libertad al día siguiente, con esa misma velocidad ha aumentado el riesgo de que Tania Cuevas Feliz sea asesinada junto a sus tres hijos menores de edad en la calle Gardenias esquina calle Los Lirios del barrio Brisas del Este, kilómetro 13 de la Marginal las Américas.


La denuncia fue hecha este domingo en rueda de prensa por la Cuevas Feliz por medio de su pariente, el veterano periodista Emilio Reyes Ledesma, en respuesta a lo anunciado por el general Máximo Báez Aybar, vocero de la Policía Nacional, quien al anunciar la libertad de los detenidos, dijo que no encontró pruebas para acusarlos.


Sin embargo, Cuevas Feliz y Reyes Ledesma dijeron que uno de los detenidos, Yeison Guerrero Moreta, y su hermano Miguel, así como su padre Cesar Moreta, barahoneros como ellos, son unos reconocidos maleantes que han tenido problemas policiales y judiciales en ocasiones anteriores y amenazado de muerte a la dama.


También se quejaron de que el general Báez Aybar no ha dicho nada respecto al conserje en el Palacio de la Policía, Enmanuel Roberto Guzmán, un exraso expulsado de la Fuerza Aérea por actos ilícitos y nombrado en la sede policial por un coronel para que en la referida barriada dirija a los bandoleros.


Dijeron que otros que la Policía debe investigar en esa barriada son Juan de la Paz (Pipian) en cuya casa se reúnen los bandoleros, los hermanos Danny y Dania Javier Aquino, así como los también hermanos Ángel Luis y José Luis Martínez Aquino y finalmente, a los dirigentes peledeístas de la base, apodado Hipólito, Mikin y El Compa, quienes por buscar votos para su partido han acogido a esos antisociales, quienes se han integrado a la junta de vecinos que ellos dirigen, a fin de protegerse de la Policía y de la Fiscalía.


Sostuvieron que todos los antes mencionados han hecho muchas travesuras en la barriada contra padres de familias pobres, a quienes han obligado a salir de sus casitas y a abandonar solares del Estado para luego apropiarse de ellos y venderlos para repartirse el dinero con el coronel policial que nombro al conserje antes citado y repartirse el dinero.