Notas


Los egresados de secundaria con mejor índice académico en el país optan por estudiar las carreras de ingeniería y medicina. Sin embargo, los que tienen menor rendimiento en sus calificaciones se inscriben en Educación.


Los datos obtenidos en la última versión de la Prueba de Orientación y Medición Académica (POMA), indica, además, que el primer grupo de estudiantes citado se encuentran en universidades como el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) y la Universidad Iberoamericana (Unibe), mientras los de Educación, por lo general eligen el Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña (Isfodosu).


La investigación fue realizada por el Ministerio de Educación Superior Ciencia y Tecnología (MESCyT) a 34,918 estudiantes que solicitaron ingresar a 31 universidades o institutos de educación superior en los años 2012 hasta finales de 2014.


“A nivel general, las debilidades más grandes se notaron en el ámbito de Matemática, Ciencias Sociales y Naturales”, argumentó Carlos Ruiz Matuk, encargado del Departamento de Pruebas Diagnósticas del MESCyT a Diario Libre.


En la cuarta versión de la Prueba, los estudiantes mostraron un desarrollo de la aptitud verbal y en la capacidad de manejar espacios y estructuras, no siendo igual en las evaluaciones de Matemática, Ciencias Sociales y Naturales.


Según este estudio, los contenidos matemáticos que más fallan los alumnos, hacen referencia a álgebra, geometría y a las destrezas mentales como rapidez en el cálculo mental con operaciones básicas, habilidad para manejar números decimales, quebrados y otros tipos de números complejos.


“A pesar de esto, con relación a otros estudios, se nota un poco de progreso en las calificaciones que obtienen los estudiantes, sin embargo, el progreso es lento y bajo”, manifestó Ruiz Matuk.


El informe aclara que el mérito o desmérito obtenidos en estas evaluaciones no corresponde propiamente a las universidades, sino a la formación que los alumnos han recibido en los centros de enseñanza primaria y secundaria, pero sí indican, por una parte, la percepción del nivel de exigencia a que se someten los alumnos en estos centros de enseñanza superior, y por otra, el nivel socio-económico de sus familias y finalmente, la cercanía geográfica que tienen estos centros a la capital, donde resaltan, se consiguen mejores profesores.