Screen Shot 2016-01-25 at 11.04.28 AMSanto Domingo.–La comunicadora Tatiana Rosario se sumó a la larga lista de víctimas de la delincuencia que sacude la República Dominicana. (Seguir leyendo aqui…)


Tatiana Rosario via Facebook:
“Esta noche he sido víctima, nuevamente, de la inseguridad ciudadana. Al igual que mi padre y otros familiares, mis amigos, colegas, relacionados y así como cualquier conocido por mi, como cualquier ciudadano/a de este país.
A propósito de lo desatado y publicado esta noche, debo expresar algunas cosas, dada la intervención de muchos/as por quienes se ha convertido “tendencia” el hecho.
Hoy a las 8:40 pm aproximadamente iba en un vehículo en el asiento del pasajero (al lado del conductor). Este vehículo no tiene los vidrios tintados. Detenidos en la Abraham Lincoln a un metro del semáforo casi esquina Lope de Vega, frente a la Plaza Castilla, dos jóvenes en un motor, sin casco, de no más de 30 años se detuvieron del lado derecho. Me apuntaron con una arma de fuego, golpearon reiteradamente el cristal y vocearon “el celular, el celular”. Yo empecé a buscarlo en la cartera (puesta al centro, sobre el freno de emergencia). Siendo sincera: no quería entregarlo, pero al golpear tan agresivamente el cristal y mostrarse tan violentos, después de mucho “buscar” el celular, nerviosa abrí el cristal manualmente, ya que el vehículo no tiene vidrios automáticos, y se los entregué. Emprendieron la huida por la Lope de Vega en dirección norte.
Ante la situación nos estacionamos tan pronto pudimos para calmarnos. Nos dirigimos rumbo al destacamento de Naco y en la Tiradentes (frente al Licor Store) me detuve y les conté lo ocurrido a una patrulla que estaba allí estacionada. Lo comunicaron por radio y continué hacia el destacamento. Al llegar, un policía me informa que el digitador no estaba, y que me dirigiera al Palacio. En el trayecto tomé el móvil de mi acompañante y publiqué lo ocurrido en twitter con mención a Máximo Aybar, Relacionista Público de la Policía y a dicha institución para que, tuvieran conocimiento sobre el caso y pudieran capturar a los asaltantes.
La respuesta fue inmediata, se comunicaron con prontitud. Fui a mi casa a tratar de localizar el móvil con la aplicación de “busca mi iphone”. Tremendo error, no estaba configurada. De las cosas que hacemos cuando el hecho ocurre.
Luego fui al Palacio de la Policía a interponer formal denuncia por robo, requisito que el DICAT precisa para el rastreo del aparato.
La gran reflexión ocurre después de llegar a casa y leer la mayoría de publicaciones de muchos/as de los/as que han interactuado sobre todo en twitter. Vaya, nuevamente lo negativo es “trending topic”.
¿Por qué me tomo tiempo para escribirles esto? Varias aspectos a reflexionar.
Esto, como en muchos casos, ocurrió en el centro de la ciudad, en horario y avenida de mucho tránsito. Nadie hizo nada. Nadie, ni los vigilantes de la plaza, ni los conductores, ni transeúntes, nadie.
No es la primera vez que algo así me ocurre. Hace muchos años en el Parque Mirador Sur chocaron mi vehículo y me deslicé impactando árboles; recuerdo haber llegado a Telecentro con el corazón en la boca. A pesar del hecho, hice “Intimo” en vivo esa noche, teniendo 19 años.
Repito, amigos, familiares, conocidos y muchos ciudadanos, como sabemos, también han sido víctima de atracos. Algunos saben que me han roto cristales, me han robado equipos, documentos. Ahora bien, por ser “figura pública” no estoy ni estaré exenta de ser víctima de la delincuencia. Mis casos no se han resuelto ningunos. Sí reconozco el esfuerzo de algunas autoridades y me reconozco como ciudadana haber agotado las vías institucionales puestas a mi alcance. No basta con lanzar un “tweet” o una publicación en Facebook.
¿Saben cómo se aporta? Tratando el tema, presentando las realidades, hablando con sinceridad, proponiendo soluciones, consultando especialistas locales e internacionales y dejando el forro desde tu área de acción como hemos hecho sobre todo en este último año. No solo en televisión hablo de ello, también en radio. Reiteradamente denuncio y exijo no solo a la Policía y al Gobierno sino a todos los actores de forma integral.
El problema de la delincuencia es pobreza, desigualdad, impunidad, prevención, vigilancia, sanción, reinserción. Este es un problema de todos/as. Con quejarnos, aunque sea un deber del Estado, no resolvemos nada. Por otro lado están las precauciones que debemos tomar. Esto, queridos amigos, hace rato que se salió de control. También es cierto que no somos el único país con semejante preocupación. Recién llegué de Lima, Perú hace unas semanas y el terror de mi amiga era que me robaran la cartera o el celular. Sus amigos y familiares advertían todo el tiempo sobre ello. De modo tal, que tuve que salir a caminar por el centro histórico con el móvil por dentro de los pantalones y abrigo amarrado a la cintura, sin prendas, sin reloj, sin nada. No quiero minimizar nuestra realidad, pero, no estamos en Suiza (donde también pude caminar hace un año a cualquier hora, por cualquier lugar sintiéndome completamente segura). Nuestra región, nuestro país, nuestra sociedad, tiene esta problemática alarmante, asumámosla.
Entonces pregunto:
¿Por qué cuando queremos plantear soluciones el tema no cala?
¿Por qué no son “trending topic” cuando tocamos temas sensibles a todos y todas? Como la salud, el trabajo, la vivienda.
¿Por qué lo que ocurre en el centro de la ciudad es de mayor preocupación? ¿Alguno de ustedes sale del polígono central o sabe qué pasa en nuestros barrios y cómo vive la mayoría de nuestra gente?
Podemos seguir culpando a los políticos de todo o podemos hacer algo al respecto.
Podemos pedir que “le den pa’ bajo” a los delincuentes o podemos tratar de entender el fenómeno de la delincuencia de manera sistémica.
Podemos seguir creyéndonos ricos, blancos e inteligentes o podemos quitarnos las vendas y conocer la realidad de la inmensa mayoría.
Podemos echar un “chuipi” al leer esta “vaina” o podemos pensar sobre ello.”