Racial


Los agentes de policía de Connecticut emplearon el año pasado sus pistolas eléctricas contra negros e hispanos en mayor medida que contra sospechosos blancos, e hicieron advertencias sin disparar en mayor proporción con sospechosos blancos que cuando se enfrentaron a negros e hispanos, según datos preliminares de la primera revisión estatal en Estados Unidos sobre el uso que hace la policía de estas armas aturdidoras.


— La policía informó de 641 incidentes que implicaron pistolas eléctricas el año pasado. En 204 se amenazó con utilizarlas y en 437 ocasiones se disparó el arma.


— El 30% de las personas implicada en el total de incidentes era negro, y el 21% era hispano.


— Analizando el número total de incidentes con pistolas eléctricas, los agentes dispararon en un 60% de los casos con sospechosos blancos, el 80% de los casos con negros y el 69% con hispanos.


— Los agentes amenazaron con disparar pero no lo hicieron en un 40% de los casos con sospechosos blancos, en el 20% de incidentes con sospechosos negros y un 31% cuando los sospechosos eran hispanos.


— Cuando agentes municipales o del estado accionaron sus pistolas de aturdimiento en 2015, el 43% de los sospechosos era blanco, el 35% era negro y el 21% era hispano. Pero cuando los agentes sólo amenazaron con utilizarlas y no lo hicieron, el 61% de los sospechosos era blanco, el 19% era negro y el 20% hispano.


Una ley de 2014 convirtió a Connecticut en el primer estado que requiere a todos sus departamentos de policía que informen sobre cada caso en el que un agente descarga o amenaza con una pistola eléctrica. Investigadores de la Universidad Central del Estado de Connecticut analizan los datos y presentarán un informe con un análisis a las autoridades del estado, posiblemente para final de febrero.


Los datos no incluyen datos de varias localidades pequeñas que no presentaron informes. Los investigadores se pusieron en contacto con las poblaciones y esperan su respuesta.


Sin embargo, las autoridades estatales pidieron precaución ante conclusiones precipitadas de las cifras, señalando que acaban de empezar a analizarlas después de la fecha límite del 15 de enero para que se presentaran los informes. También activistas de libertades civiles señalaron que en principio, los datos parecen mostrar disparidades raciales, pero que hace falta más análisis.


“Parece que en los casos en los que se amenazó pero no se utilizó había mucha más gente blanca implicada”, dijo Michael Lawlor, subsecretario estatal de política y planificación de justicia penal. “Estamos revisando los datos para intentar determinar a qué se debe eso y si hay alguna otra explicación”.


Los nuevos datos se conocen mientras la policía en todo el país afronta un creciente escrutinio sobre el uso de la fuerza, tras los conocidos casos de tiroteos mortales realizados por agentes, especialmente con sospechosos negros. Aunque las pistolas eléctricas se han presentado como una alternativa no letal a las armas de fuego, se han producido algunas muertes y falta información fiable sobre cómo las está utilizando la policía.


Al menos 540 personas murieron en Estado Unidos entre 2001 y 2012 tras recibir descargas de pistolas eléctricas, según Amnistía Internacional.


Los datos de Connecticut señalan una muerte el año pasado en la comunidad de Branford, según investigadores. Noticias en los medios y los datos de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) apuntan a dos muertes en el estado, la de Branford y otra en Hartford. En un primer momento no estaba claro el motivo de la discrepancia.


En cuanto a las lesiones, la mayoría se debía a la retirada del aguijón que transmite la descarga eléctrica, señalaron los investigadores.


Desde 2005 han muerto 17 personas en Connecticut después de que la policía les disparase con armas eléctricas. Doce de los fallecidos pertenecían a minorías, según la ACLU.


David McGuire, director legislativo y de políticas para la ACLU en Connecticut, describió el resultado de las nuevas estadísticas como “alarmante”.


“Creo que estos datos serán útiles para que los legisladores y jefes de policía de Connecticut aborden el problema”, apuntó.


También las autoridades de policía local pidieron que no se sacaran conclusiones precipitadas sobre los datos. Las diferencias entre departamentos, incluyendo el porcentaje de agentes que llevan armas eléctricas, complican las comparaciones entre ciudades y pueblos, señalaron.


El jefe de policía de Norwalk, Thomas Kulhawik, explicó que los 177 agentes de su departamento tienen pistolas eléctricas, mientras que otros cuerpos no requieren que todo su personal las lleve. También pidió cautela en la comparación entre cifras sobre uso de estas armas y los datos demográficos.


“Los agentes no eligen quién va a resistirse al arresto o huir”, dijo Kulhawik. “Los tásers han demostrado ser un método menos letal que evita lesiones al agente y el sospechoso. Las lesiones graves de sospechosos se han reducido de forma drástica desde que táser se convirtió en una herramienta”, indicó empleando otro de los nombres para estas armas.