160106113209_recalentar_comida_michael_mosley_624x351_bbc_nocreditEs una buena forma de ahorrar y, al mismo tiempo, de no desperdiciar recursos. Recalentar la comida parece ser algo que todos hacemos, pero ¿cuándo puede resultar peligroso?


Luego de comidas suculentas, generalmente nos quedan porciones sobre la cocina que pareciera un crimen tirar a la basura. Y servir algunas de ellas por segunda vez, efectivamente, puede ser hasta saludable.


Por otro lado, ninguno de nosotros quiere arriesgarse a una intoxicación. Si te ha pasado, ya sabrás cuán desagradable puede ser la experiencia: vómitos, diarrea y dolor estomacal.


El gran culpable no es tan conocido como diseminado. Se llama Campylobacteria y, según la Agencia de Estándares Alimentarios de Reino Unido (FSA), está presente en el 65% de los pollos en venta en Reino Unido. Incluso, un estudio reciente la mostró en el 6% de los envases de pollo que uno toma en el supermercado, por fuera.


Es por culpa de esta bacteria, que se esparce tan fácil, que no es buena idea lavar el pollo antes de cocinarlo. Mucho mejor ponerlo directamente al horno luego de sazonarlo y lavarte inmediatamente las manos tras manipularlo.


La clave para matar la bacteria es el calor. Por eso es tan importante la cocción, especialmente del pollo que, dada su textura, permite que la bacteria esté presente a través de toda su carne.


Entonces, pollo cocinado y listo. Cena servida y exitosa. Pero, ¿qué hacer con lo que sobró?


Primero que todo, dejarlo enfriar antes de meterlo al refrigerador. Si pones comida caliente en el refrigerador lo único que lograrás es subir la temperatura de este, volviéndolo una perfecta incubadora de bichos, nada bueno para la comida que ya tienes dentro.


Por eso es importante que al ponerla en el microondas, la saques, la revuelvas y la vuelvas a meter para que se caliente sobre 60 grados Celsius por toda partes.


Fuente: BBC