Veterinarios


El Colegio de Médicos Veterinarios de Puerto Rico (CMVPR) advirtió hoy que en Puerto Rico se producen más muertes humanas por rabia de lo que se reconoce oficialmente y denunció que existen serias deficiencias en el sistema sanitario para atender y prevenir el contagio a personas.


Este colectivo reaccionó así a la noticia conocida esta semana de que un hombre murió en la isla un mes después de haber sido mordido por una mangosta y no haber sido atendido adecuadamente por el personal médico, que no identificó la amenaza que podía suponer que el animal tuviera rabia.


Poco más de un mes después de que el hombre fuera mordido, Este comenzó a sufrir vómitos, hidrofobia, convulsiones y espasmos musculares hasta que murió, según confirmó esta semana la Epidemióloga del Estado, Brenda Rivera, quien dijo que se había informado y envidado las pertinentes muestras a los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU.


Sin embargo, el Colegio de Veterinarios dijo que la muerte se podría haber evitado “si la ciudadanía estuviera educada sobre los riesgos de contraer la enfermedad y sobre cómo prevenirla” y “si el Estado estuviera cumpliendo con su rol máximo de custodio de la salud pública por encima de si es conveniente o no alertar al público”.


Para este colectivo, el suceso “deja en evidencia la fragilidad de nuestra respuesta rápida y adecuada” ante estos casos.


“Es preocupante que este paciente haya ido a recibir atención médica con síntomas claros y típicos de la enfermedad y que no se haya detectado de qué se trataba”, afirmó hoy el colectivo en un comunicado.


Ello demuestra, añadió, “un posible desconocimiento por parte de algunos profesionales de la salud sobre la sintomatología o al menos sobre el alto potencial de que en Puerto Rico, donde hay una población importante de animales portadores de la enfermedad, puedan llegar a salas de emergencia pacientes con la condición”.


El principal transmisor de la rabia en la isla es la mangosta, pero también son portadores muchos otros animales, entre ellos los perros callejeros, que se cuentan por miles por todo Puerto Rico.


Además, aseguró que hay veterinarios que “están cansados de reportar casos de manejo irregular o en los que no se cumple con los protocolos” y que el Departamento de Salud “hago oídos sordos”.


“Todos tenemos nuestras sospechas de que son más las muertes por rabia de las que queremos aceptar”, añadió respecto a los datos difundidos esta semana que apuntan que la última muerte de una persona en la isla por rabia se remontaba a 2003 y que en toda la historia de Puerto Rico sólo se habían confirmado cuatro muertes por esta enfermedad.


La presidenta del Colegio de Veterinarios, Yesenia Fernández, también expresó su preocupación por el hecho de que los familiares y todos los que estuvieron en contacto con el fallecido no hayan sido vacunados, lo que supone “una grieta preocupante en el andamiaje de salud pública”.


La Organización Mundial de la Salud recomienda que tras la mordedura de un animal se lave la herida o arañazo con agua y jabón durante 15 minutos.


Luego se debe acudir de inmediato a un médico, quien determinará si el paciente debe recibir un tratamiento mediante la administración de inmunoglobulina y cuatro dosis de vacunas antirrábicas.


La rabia es una enfermedad del cerebro y de la médula espinal causada por un virus que ataca a los animales y a los humanos. Afecta al sistema nervioso central y si la enfermedad no se trata a tiempo puede causar la muerte.