Tokio


El Gobierno nipón amenazó hoy con romper el histórico pacto alcanzado con Corea del Sur sobre el asunto de las esclavas sexuales coreanas reclutadas por el Ejército nipón en la II Guerra Mundial, si no se retira de Seúl una polémica estatua que representa a una de las víctimas.


El acuerdo fue suscrito el lunes por los ministros de Asuntos Exteriores de ambos países en Seúl, y contempla las disculpas oficiales de Japón por los hechos acaecidos más de siete décadas atrás y una compensación económica a las víctimas, tal y como había exigido el Gobierno surcoreano.


Durante la reunión, Tokio también exigió la retirada de la estatua de una niña colocada frente a la Embajada de Japón en Seúl a modo de protesta, a lo que el canciller surcoreano respondió que “se esforzará para solucionar este problema de una manera apropiada”.


El primer ministro nipón, Shinzo Abe, había fijado la condición de que Seúl retire esta estatua para conceder la indemnización pactada para las víctimas, según dijeron fuente del Ejecutivo a la agencia Kyodo.


Tokio se había comprometido a aportar 1.000 millones de yenes (unos 7,6 millones de euros) a un nuevo fondo de compensación que sería gestionado por Seúl y se destinaría a “honrar y restaurar la dignidad de las víctimas”, según dijo el lunes Kishida.


Las antes citadas fuentes señalaron que Corea del Sur “está al tanto” de esta condición, mientras que Seúl ha negado este punto, y ha recordado que la retirada de la estatua “no fue mencionada en el anuncio conjunto” realizado por los ministros nipón y surcoreano tras su reunión.


La controvertida estatua representa a una niña a tamaño real sentada en un banco, y fue erigida en 2011 sobre una acera próxima a la embajada nipona en Seúl, por iniciativa un grupo cívico surcoreano que apoya a las antiguas víctimas de la esclavitud sexual.


Esta organización reiteró el miércoles su intención de mantener la estatua, mientras que ese mismo día volvió a celebrarse -como cada semana- una concentración frente al símbolo en homenaje a las víctimas, a la que asistieron unas 700 personas, según la agencia local Yonhap.


La disputa sobre la estatua amenaza al acuerdo alcanzado por ambos países para resolver “de forma definitiva e irreversible” -según el comunicado- el conflicto de las esclavas sexuales, y que supone el principal escollo en las relaciones diplomáticas bilaterales entre los países vecinos.


Se calcula que unas 200.000 niñas y adolescentes -la mayoría coreanas- fueron víctimas de abusos sexuales por las tropas niponas, principalmente en China y la península coreana, desde los años 30 del siglo pasado y sobre todo al final de la II Guerra Mundial concluida en 1945.