Star Wars


Ha pasado una década desde la última película de “Star Wars”. En aquel entonces era el final de la trilogía de precuelas que había ideado George Lucas varios años atrás con la trilogía original.


Pero ahora la franquicia se revitaliza con “Star Wars: The Force Awakens”; que no es más que la continuación de la trilogía original situada 30 años después de los sucesos de “Star Wars: Episode VI – Return of the Jedi”.


O sea, que es una secuela. Y es una secuela espectacular de esas que te hacen comprar el ticket para verla otra vez; porque no solo entretiene mucho con los efectos visuales que caracterizan a la saga, sino que recupera la esencia de la franquicia con los personajes viejos y los nuevos, con buenas secuencias de acción, muchas escenas divertidas y varias situaciones dramáticas que le añaden un tono más emocional al asunto.


Hasta se podría decir que posee nostalgia, ya que J.J. Abrams (“Star Trek”) paga tributo con una cantidad mesurada de guiños sobre la trilogía original, acercándose al “Episodio IV: A New Hope” en términos estéticos y dejando que los personajes se encuentren unos con otros para que sus acciones detonen de la trama.


Esto se evidencia en el instante en que Luke Skywalker (Mark Hamill), el último Jedi, ha desaparecido. Su desaparición ha creado una disrupción en la Fuerza que ha permitido que el Lado Oscuro resurja de las cenizas con la Primera Orden, una organización liderada por el maligno Sith Lord, Kylon Ren (Adam Driver), cuyo propósito es, además de encontrar y eliminar a Luke, controlar la galaxia, destruir la nueva República y construir otro Imperio Galáctico.


Sin embargo, para combatir esa amenaza, la Resistencia, una fuerza militar apoyada por la República y guiada por la hermana de Luke, Leia Organa (Carrie Fisher), se ve en la necesidad de enviar a su mejor piloto, Poe Dameron (Oscar Isaac), para ubicar el paradero de Luke; no sin antes ser perseguidos por la Primera Orden, mientras Han Solo (Harrison Ford) y Chewbacca (Peter Mayhew) tienen otro plan de apoyo.


Todo el argumento se desarrolla de forma muy inteligente. Esto se debe a que no sabemos con certeza quién es el nuevo protagonista de la historia hasta que los nuevos personajes, la chatarrera Rey (Daisy Ridley), y Finn (John Boyega), un stormtrooper con una crisis moral, se alternan el papel protagónico.


La cosa es que Abrams pone a los héroes y a los villanos con el mismo nivel de aprieto, más aun cuando se representa de manera alegórica la interminable disputa entre el bien y el mal. Lo audaz es que los presenta como personajes ordinarios que han sido arrastrados por los conflictos internos del pasado en medio de situaciones de peligro.


Una prueba de eso reside en los roles de Ridley como Rey, Boyega como Finn y Driver como Ren. Rey y Finn son valientes, jocosos y tienen química, pero también son vulnerables, imperfectos y a veces inseguros (como todo joven). Eso, en mi opinión, los hace genuinos con sus motivaciones. Ren es más emocional y confundido. Su misión personal es más profunda. De todos los personajes de la película es el más dinámico y mejor construido; introducido como un villano con capa negra y máscara amenazadora (igual que Darth Vader), cuyas acciones están justificadas pero no están del todo claras.


Si bien las películas de “Star Wars” tratan sobre cómo las acciones de una generación repercuten en la generación siguiente, lo que vemos aquí es una película con una generación nueva que recupera la fórmula de “Star Wars” con todos los temas políticos, familiares y mitológicos a los que estamos acostumbrados. Y en ese sentido, “Star Wars: The Force Awakens” es una de las más asombrosas hasta la fecha, dejando todas las puertas abiertas para “Star Wars: Episode VIII”.