Globalizacion


El expresidente del Parlamento Centroamericano (PARLACEN), Manolo Pichardo, aseguró que los acuerdos de cooperación que se consolidan entre China y América Latina, más que verse como “el desembarco chino” como plantean algunos, debe entenderse como un acercamiento encaminado a aprovechar las oportunidades que el reordenamiento económico mundial ofrece a ambas regiones.


Al hablar durante la celebración del Primer Encuentro de Partidos Políticos China-CELAC, celebrado en Beijing esta semana, Pichardo destacó que el acercamiento entre una China de cerca de 1400 millones de personas demandando bienes y servicios y una América Latina de cerca de 600 millones de consumidores y productores de riquezas que también demandan bienes y servicios, abren las puertas a un esquema birregional de cooperación con inmensas oportunidades de impulsar el progreso y bienestar de ambos pueblos


“China es la segunda economía del mundo y la más pujante; Latinoamérica es una región que despega hacia el desarrollo con una población joven igual que la oriental, pero que además cuanta con vastos recursos naturales como el gigante asiático que la potencian como un subcontinente de progreso, y que si combinamos innovación y tecnologías, seríamos junto a los chinos, capaces de moldear la globalización a contrapelo de Occidente”, afirmó


EL también vicepresidente de la Conferencia de Partidos Políticos de América Latina y El Caribe, (COPPPAL), afirmó “que el programa de inversiones anunciado por el presidente chino Xi Jinping de llevar el intercambio comercial con Latinoamérica de 130 mil millones de dólares a 500 mil millones en los próximos 10 años acompañado de una inversión de 250 mil millones en igual período, además de la cooperación en tecnología e innovación, demuestran el talante sincero de este acercamiento Sur/Sur”


El dirigente peledeísta alabó que China haya sacado en los últimos 30 años a más de 600 millones de personas de la pobreza y dijo que América Latina va en la misma vía de combate a la pobreza poniendo el ejemplo de Brasil que sacó a más de 42 millones de ciudadanos en solo una década.