Haiti


Haití acaba 2015 sin saber quien será su presidente, con la segunda vuelta de las elecciones presidenciales que espera le deparen una recuperación política y social necesaria para salir de su actual crisis y de la escalada de la violencia.


El año que acaba este mes no se presenta nada diferente a la década anterior en la que el país no ha logrado levantar la cabeza ni económica, ni política, ni socialmente, debido a que sigue siendo el más pobre de América, las citas electorales de 2015 no han despejado el panorama y la sociedad sigue sin recuperarse del potente terremoto de 2010.


Tras más de tres años de una intensa crisis política los haitianos tienen previsto acudir a su última cita electoral de 2015 el próximo 27 de diciembre para elegir en segunda vuelta al sucesor de su actual presidente, Michel Martelly.


Los resultados no se darán a conocer hasta entre diez y veinte días después, por lo que los haitianos despedirán el año sin saber quien tomará las riendas del país.


El oficialista Jovenel Moise y el opositor Jude Celestin disputarán esta segunda ronda al no lograr ninguno más del 50%, según los resultados definitivos del pasado 25 de octubre cuando tuvo lugar la primera vuelta de las presidenciales.


Moise, del Partido Haitiano Tet Kale (PHTK), fue el más votado con un 32,76 %, mientras que Celestin, de la Liga Alternativa por el Progreso y Emancipación Haitiana (LAPEH), obtuvo un 25,29.


Haití acudió por primera vez a las urnas este año el 9 de agosto cuando tuvo lugar la primera ronda de las elecciones legislativas.


En enero de este año concluyó la legislatura de un segundo tercio de los senadores y de la Cámara de Diputados, por lo que desde el día 12 de ese mes, coincidiendo con el quinto aniversario del devastador terremoto de 2010 que azotó Haití, el presidente Martelly gobierna por decreto, posibilidad permitida por la Constitución, tras el cese del Congreso Nacional (bicameral).


Martelly dejará el poder el 7 de febrero, fecha en la que asumirá el cargo el ganador de las elecciones de este fin de año.


Haití despide además 2015 con una sociedad cada vez más convulsionada que prácticamente sale a diario a la calle para protestar contra los resultados de unas elecciones que la oposición considera que fueron fraudulentas.


El Consejo Electoral Provisional (CEP), encargado de organizar los comicios, ha sido fuertemente criticado a lo largo del año pero las protestar se han radicalizado tras los resultados de las últimas elecciones.


Una oposición unida como pocas veces se ha visto en el país llegó incluso a solicitar al CEP la creación de una comisión independiente que verificara los resultados electorales, pero dicho organismo ha hecho oídos sordos.


Una coalición de observadores electorales haitianos también se ha sumado a estos cuestionamientos con la difusión de un informe en el que considera que la incapacidad del CEP para implantar varias recomendaciones para hacer frente a la crisis “solo aumenta la desconfianza entre la población”.


Pero por si ello fuera poco, Haití este año tampoco se ha librado del cólera.


Unos 15 municipios en el oeste y sureste de Haití están en alerta roja por cólera, enfermedad que brotó en este país hace cinco años y cuyo origen estuvo en un contingente de “cascos azules” nepalíes desplegados en el país, una conclusión a la que llegaron científicos internacionales en varios informes, pero que no ha sido asumida oficialmente por la ONU.


La epidemia, que afectó a unas 700.000 personas, dejó 8.500 muertos de los que la mayoría de las víctimas pertenecían a sectores sociales pobres y marginados.


Este año Haití tampoco ha estado exenta de diferencias con su vecino de isla, la República Dominicana, con la que en 2015 ha seguido manteniendo enfrentamientos en cuestiones migratorias y comerciales.


A raíz de la conclusión del Plan de Regularización para Extranjeros del país vecino, y que afectó mayoritariamente a haitianos, los dos países se enzarzaron en un enfrentamiento diplomático y dialéctico, que por ahora se ha atenuado pero sigue latente.


El nuevo gobernante que surja de las elecciones del próximo 27 de diciembre deberá hacer frente a todos estos temas estrechamente ligados y otros problemas como la acuciante inseguridad ciudadana o el desempleo en un país aún con mucho que ganar.