Chapo


La fuga del capo Joaquín “el Chapo” Guzmán y el aniversario de la desaparición de los 43 estudiantes en Iguala fueron dos duros golpes para el Gobierno de México, que compensó en parte la caída de sus ingresos petroleros con inversión extranjera y sortea por ahora el frenazo económico de Latinoamérica.


Aunque 2015 fue un año electoral, con comicios legislativos y locales en junio, será recordado por la fuga del líder del cártel de Sinaloa el 11 de julio por un túnel de 1,5 kilómetros que unía su celda con una casa abandonada en los alrededores del penal del Estado de México (centro) en que estaba recluido desde 2014.


La segunda huida de Guzmán de una cárcel -la anterior fue en 2001 de una prisión de Guadalajara- generó malestar en México por la corrupción que destapó y en Estados Unidos porque ese país había pedido su extradición.


Además, eclipsó un viaje del presidente Enrique Peña Nieto a Francia el 4 de julio, la primera vez que una visita de Estado se integraba a la fiesta nacional gala, con la participación inédita de tropas mexicanas en los desfiles franceses.


Peña Nieto, que la calificó de “afrenta al país”, comenzó el año visitando a su homólogo de EEUU, Barack Obama, mientras decenas de manifestantes protestaban ante la Casa Blanca por la desaparición de los 43 estudiantes de magisterio de Ayotzinapa (estado sureño de Guerrero) el 26 de septiembre de 2014.


Esa imagen se repitió en Londres en marzo, donde Peña Nieto celebró el Año Dual México-Reino Unido y se reunió con el primer ministro, David Cameron, y la reina Isabel II.


También en junio en Bruselas, donde participó en una Cumbre UE-CELAC en la que avanzó en la renovación del acuerdo estratégico entre México y el bloque europeo, antes de partir a Italia para realizar otra visita oficial.


Ese mismo mes Peña Nieto recibió a los reyes de España, en la primera visita de Estado que realizaron a un país latinoamericano tras la proclamación de Felipe VI, y en noviembre al presidente cubano, Raúl Castro.


El encuentro, celebrado en Yucatán (sureste mexicano) fue distendido y lleno de gestos de cariño, aunque con un profundo trasfondo comercial por las inversiones mexicanas en la isla, tanto las iniciadas como las que vendrán con la apertura de Cuba.


Antes habían llegado a México el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, socio en la Alianza del Pacífico, y la de Brasil, Dilma Rousseff.


La recesión económica en Brasil, el eterno rival regional, fue vista con cierto alivio por los mexicanos, que prevén cerrar el año con un crecimiento de entre el 2 y el 2,8 por ciento.


No es ese el ritmo deseado por Peña Nieto cuando inició sus reformas estructurales, pero parece al menos sólido gracias al aumento en un 41 % de la inversión extranjera de enero a septiembre y a la influencia positiva del nuevo impulso de EEUU, al que México destina cerca del 90 por ciento de sus exportaciones.


Sería mucho mejor de no ser por la caída de los ingresos petroleros a causa del bajo precio del crudo, que llevó a la compañía estatal Pemex a sufrir pérdidas en los primeros nueve meses del año superiores en un 138 % al mismo período de 2014.


En el ámbito local, a la espera de avances en la investigación oficial sobre el paradero de los 43 estudiantes, cuestionada por expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), se cumplió un año de su desaparición en Iguala (Guerrero) a manos de policías corruptos y grupos criminales, lo que siguió la merma de la imagen de Peña Nieto.


Tampoco ayudó que la Contraloría exonerara de responsabilidad al Gobernante y a su esposa, Angélica Rivera, en un presunto acto de corrupción en la construcción de una casa para ella por parte de un contratista del Gobierno.


En ese mismo apartado estalló un escándalo de consecuencias impredecibles por unas grabaciones ilegales de llamadas telefónicas que desvelaron supuestas prácticas corruptas de la filial mexicana de la constructora española OHL y autoridades gubernamentales.


Pese a ello, en las elecciones al Congreso del 7 de junio el oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI) salió victorioso con el 29 por ciento de los votos y pudo conservar la mayoría de la Cámara de Diputados, 251 diputados, en alianza con otros partidos como el PVEM.


Los principales incidentes en esa votación se produjeron en Oaxaca, un permanente foco de conflicto para el Gobierno por la fortaleza del sindicato de maestros.


Se volvieron a disparar las alarmas por los ataques a la libertad de prensa, que han dejado 107 reporteros asesinados en el país desde 2000, y la Suprema Corte abrió las puertas de la legalización del marihuana con un fallo histórico que autorizó a cuatro demandantes a consumir y cultivar la planta con fines lúdicos.


Los grandes premios de Fórmula 1 regresaron a México con gran éxito y el país se llevó el susto del año por el huracán Patricia, considerado el más potente de la historia pero que entró por una zona poco habitada y acabó diluyéndose en una zona montañosa.