Screen Shot 2015-12-16 at 9.35.51 AMSANTO DOMINGO. La espectacular fuga de dos pilotos franceses condenados a 20 años de prisión domiciliaria por narcotráfico, sacó a flote las debilidades del sistema de Justicia y del régimen de vigilancia para los condenados, enfrentó al Ministerio Público con el Poder Judicial, y provocó la internacionalización de la agenda del Procurador.


Francisco Domínguez Brito dijo en un comunicado que advirtieron al tribunal sobre el peligro de fuga cuando se dictó la sentencia, por lo que pidieron que se restituyera la prisión preventiva.


“Eso fue lo que permitió que los condenados transitaran sin custodia por el territorio nacional y facilitó su fuga”, explicó en el documento, ante el revuelo público que causó el hecho.


El escape de Pascal Jean Fauret y Bruno Odos en octubre, fue orquestado por un comando de antiguos compañeros de la milicia, y se realizó vía marítima.


Fueron condenados en primera instancia, en agosto, por el caso conocido como “Air Cocaine”, en donde se le ocuparon 700 kilogramos de la droga, mientras se disponían a llevarla a Francia en un avión.


Reveló, además, todo un entramado de complicidad con funcionarios franceses, incluido el eurodiputado Aymeric Chauprade. Este caso, junto al de los curas católicos Alberto Gil y Jozef Wesolowski, por pederastia, obligó al Ministerio Público a llevar una agenda combinada con organismos internacionales de justicia. En la actualidad, por gestión del Ministerio Público, sobre los pilotos, el eurodiputado Chauprade y los también franceses Christophe Naudin y Pierre Malinowski, que participaron en el escape, pesa una orden internacional de captura.


Domínguez Brito calificó el caso como una afrenta al sistema de justicia dominicano “que no podemos permitir”, y dijo que debe sentar precedentes positivos en la cooperación internacional.