Misericordia


El papa Francisco afirmó hoy que “no se puede entender la existencia de un cristiano que no sea misericordioso” y sostuvo que la fiesta de la Inmaculada Concepción, que se celebra hoy, recuerda “que en la vida todo es don, todo es misericordia”.


El papa Francisco pronunció estas palabras desde la ventana del palacio apostólico y después de inaugurar el Jubileo Extraordinario de la Misericordia con la apertura de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro del Vaticano.


“La fiesta de la Inmaculada tiene un mensaje específico: nos recuerda que en nuestra vida todo es don, todo es misericordia. La Virgen Santa (…) nos ayuda a descubrir que la misericordia divina es distintivo del cristiano”, dijo Jorge Bergoglio.


“No se puede entender la existencia de un cristiano que no sea misericordioso, como no se entiende la existencia de un Dios sin su misericordia”, agregó.


El pontífice argentino subrayó que la festividad de la Inmaculada Concepción “implica dos cosas: aceptar plenamente Dios y su gracia misericordiosa” y convertirse “en artesanos de misericordia mediante un auténtico camino evangélico”.


El papa Francisco presidirá a las 16.00 horas locales (15.00 GMT) los actos de celebración de la Inmaculada Concepción en la Plaza de España de Roma.


Bergoglio inauguró hoy el Jubileo Extraordinario de la Misericordia con una celebración multitudinaria en la plaza de San Pedro del Vaticano, a la que acudieron 50.000 peregrinos de todas partes del mundo, según cifras facilitadas por la Delegación del Gobierno en Roma.


Abrió y cruzó el umbral de la Puerta Santa solo, y permaneció durante unos minutos orando antes de entrar en la Basílica de San Pedro. Tras él, cruzó la puerta el papa emérito Benedicto XVI.


Es primera vez en la historia de la Iglesia Católica en la que dos papas, Jorge Bergoglio y el emérito Joseph Ratzinger, cruzan el umbral de esta Puerta Santa que permanecerá abierta durante todo el periodo jubilar, hasta el próximo 20 de noviembre.