Diciembre


Diciembre, el mes que trae nostalgia por los que se han ido es el mismo que reboza de alegría la casa de los dominicanos, cuando uno de los suyos regresa a su tierra.


Luisa Eusebio volvió a Santo Domingo acompañada de su amiga Lourdes de Frías. Ambas, radicadas hace tres décadas en Venezuela, fueron recibidas por la familia de Lourdes. Luisa estaba inquietada y aún no alcanzaba a ver a su familia en el aeropuerto. “Yo estoy sin palabras ¡emocionada! Viendo a ver si veo a mi hermano, pero no veo a nadie”, comentó.


Y en un instante sale corriendo a abrazar a un señor de suéter rojo. Fue cuando reconoció desde lejos a su hermano, a quien tenía 30 años sin ver. “Ay encontré a mi hermano de 30 años. Ese es mi hermano, mi hermanito de 30 años”, decía Luisa sin dejar de ver al hombre, que le contestó “cuanto tiempo, pensé que no te vería nunca en la vida”. En ese momento ambos se tocaban la frente con frente, se miraban a los ojos y se sostenían el rostro mojado de lágrimas. Rafael Eusebio, de 50 años, tenía 20 cuando su hermana partió a vivir a Venezuela.


El Aeropuerto Internacional Las Américas (AILA) en esta fecha da la cálida bienvenida a los dominicanos migrantes. Entre lágrimas, flores, globos y sonrisas los radicados reciben a sus cercanos. Algunos salen corriendo a su encuentro en la terminal. Son las familias que se reencuentran y que prometen, durante los días de fiesta, compartir en la tierra que les vio nacer y de la que marcharon en busca de un porvenir.


Eran las 10:30 de la mañana de ayer cuando en el AILA, el aeropuerto que recibe más dominicanos no residentes, la cantidad de personas que esperaba en la terminal no era significante. Ya a las 10:45, había otro panorama. La llegada de dos vuelos Jet Blue, desde Orlando y Nueva York, coincidió con un aumento de decenas de personas en guardia, sin llegar a atestar la terminal.
Las historias de regresos entre fuertes abrazos y lágrimas de por medio no fue el común en este día. Pero sí hubo encuentros significativos.


Además del de Luisa Eusebio después de 30 años sin ver a su hermano, una madre y una hija lloraban entre abrazos de sus más cercanos. Tenían 15 y 17 años, respectivamente, sin regresar al país. Justo en el abrazo familiar de esta familia García, desde un local del aeropuerto se escuchaba la voz de Milly Quezada. La canción “Llegó Juanita” entonó aquel reencuentro.