JCE


La Junta Central Electoral (JCE) estaría siendo sometida a presiones de la embajada de los Estados Unidos para que solucione “convenientemente” casos en que supuestamente se violan los derechos de ciudadanos de ascendencia haitiana.La información obtenida por elCaribe en fuentes de irrefutable crédito, indica que el embajador norteamericano James Brewster ha estado pidiendo “reuniones” con el presidente de la JCE, Roberto Rosario, para conversar sobre el tema.


En el pasado reciente, el embajador Brewster visitó la JCE y fue recibido por su presidente Rosario, quien le habría dado “todas las informaciones requeridas”. Y según salió en los medios, quedó muy satisfecho en lo relativo al montaje del proceso electoral, pero entonces no se divulgó nada relativo a problemas sobre ciudadanos de origen haitiano que Estados Unidos está defendiendo, para los cuales reclama derechos.


En la JCE existe el temor de que Brewster replique el procedimiento que ha estado aplicando con la Procuraduría General de la República, a la cual concurre con inusitada frecuencia, y se reúne con el procurador a veces durante dos horas, o durante tres horas, sin que se informe a la ciudadanía la materia tratada.


Según la versión llegada a este diario, el embajador Brewster estaría presionando en estos días una reunión, pero aparentemente el presidente de la JCE ha tenido la agenda “muy ocupada” y no ha respondido en el tiempo o con la celeridad que reclama la embajada de Estados Unidos, y se habla de que ha habido “irritación”.


En el pasado, la embajada norteamericana habría presentado reclamaciones en favor de determinados ciudadanos. La JCE habría ofrecido todas las informaciones, pero en el curso de las comunicaciones aparentemente se ha advertido una tendencia, que según el perfil del órgano de elecciones y registro de ciudadanía, podría resultar incómoda. Y se teme que se pretenda una cierta tutela como aparentemente se rumora que ejerce sobre otros despachos del gobierno.


El último dato que habría llegado a la JCE procedente de la embajada de Estados Unidos habla en unos términos que nadie sabe cómo interpretar. Requiere información “con urgencia” para determinar la posición de los Estados Unidos sobre “ciertos temas”.


En la JCE se comenta que la embajada habla en términos que se pueden interpretar como un “imperativo” y que no concuerdan con las normas institucionales, lo mismo que con la misión de las sedes diplomáticas en un Estado que no es el suyo, por más pequeño que sea.


Las presiones estarían siendo ejercidas a través de la Sección Política de la embajada norteamericana.