Obama


El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, prometió este domingo que su país y sus socios internacionales “no cederán” en la lucha contra el grupo Estado Islámico e insistió en que no aceptará los ataques de extremistas contra civiles en París y otros lugares como “la nueva normalidad”.


Al final de un viaje de nueve días a Turquía y Asia, Obama presionó también al presidente ruso, Vladimir Putin, para que se alinee con la coalición que lidera Estados Unidos y señaló que el grupo EI ha sido acusado de derribar un avión de pasajeros de una aerolínea rusa estrellado el mes pasado en el que murieron 224 personas.


“Tiene que perseguir a la gente que mataron a ciudadanos rusos”, dijo Obama sobre Putin.


El presidente hizo estas declaraciones en Malasia poco antes de salir hacia Washington. Esta gira también le ha llevado a Filipinas y Turquía, donde se reunió con Putin en un aparte de una cumbre internacional.


Aunque Rusia ha redoblado sus ataques aéreos en Siria, Obama afirma que Moscú se ha centrado en rebeldes moderados que luchan contra el presidente sirio Bashar Assad, aliado de Rusia. Obama pidió a Rusia que haga un “ajuste estratégico” y retire su apoyo a Asad, insistiendo en que la violencia en Siria no puede detenerse mientras Asad esté en el cargo.


“Mantenerle en el poder no funcionará”, afirmó. “No podemos detener los combates”.


Casi cinco años de combates entre el gobierno de Asad y los rebeldes han creado un vacío en que el grupo Estado Islámico ha aprovechado para prosperar en Siria e Irak. El grupo armado pone ahora la vista fuera de sus bastiones con acciones como los ataques en París en los que murieron 130 personas y centenares resultaron heridos.


El presidente francés, François Hollande, tiene previsto reunirse el martes con Obama en la Casa Blanca para abordar cómo reforzar la coalición internacional que combate al grupo EI. Hollande viajará después a Rusia para entrevistarse con Putin.


Las conversaciones sobre una coalición militar que derroque al grupo Estado Islámico se celebran al mismo tiempo que las negociaciones para hallar una solución diplomática que ponga fin a la guerra en Siria. Más de 250.000 personas han muerto en los combates y millones se han visto desplazados, lo que ha provocado una crisis de refugiados en Europa.


Los ministros de Exteriores de unos 20 países acordaron la semana pasada un ambicioso pero incompleto plan que establece el 1 de enero como fecha límite para que comiencen las negociaciones entre el gobierno de Assad y los grupos opositores. En seis meses, las negociaciones deben establecer un gobierno de transición “creíble, inclusivo y o sectario” que establecería un calendario para redactar una nueva constitución y celebrar elecciones libres y justas supervisadas por la ONU en 18 meses.


Los atentados de París han aumentado el temor al terrorismo en occidente y abierto un debate en Estados Unidos sobre si se aceptan refugiados de Siria. No está claro que alguno de los terroristas en los atentados de París utilizara el sistema de refugiados para entrar en Europa, aunque Obama insistió en que eso no es una amenaza real de seguridad en Estados Unidos.


“Los refugiados que terminan en Estados Unidos son los individuos más filtrados, evaluados y cuidadosamente investigados que han llegado nunca a costas estadounidenses”, dijo Obama.


Aun así, la Cámara de Representantes aprobó la semana pasada un proyecto de ley que en la práctica impide el acceso a los refugiados sirios e iraquíes. Muchos demócratas votaron en contra del presidente. Tras conseguir una mayoría que superaría un veto, los partidarios del texto esperan repetir el éxito en el Senado, mientras Obama trabaja para derivar la conversación hacia unos cambios más suaves en los visados que no afectarían a los refugiados sirios.


Obama ha centrado en los republicanos su descontento en este tema, con duras críticas a los parlamentarios y aspirantes a la candidatura republicana a la presidencia, a los que acusa de actuar en contra de los valores de Estados Unidos. El domingo adoptó un tono más suave y dijo comprender las preocupaciones de los estadounidenses, aunque les instó a no ceder ante el miedo.


El grupo Estado Islámico “no puede vencernos en el campo de batalla, así que intenta aterrorizarnos para que tengamos miedo”, afirmó.


“Son un puñado de asesinos con buenos medios sociales”, afirmó Obama, restando importancia a la presencia internacional del grupo Estado Islámico.