EEUU


Ni la petición de clemencia del papa Francisco pudo evitar su ejecución.


Tampoco la frenética actividad de su equipo de abogados, que en las últimas horas presentaron hasta tres apelaciones ante la Corte Suprema de Estados Unidos para detener la condena.


Kelly Gissendaner se convirtió en la madrugada del martes al miércoles en la primera mujer en ser ejecutada en el estado de Georgia (Estados Unidos) en 70 años.


Es además la decimosexta mujer que recibe el máximo castigo en todo el país desde que la Corte Suprema de EE.UU. reinstaurara la pena de muerte en 1976.


Su conversión a la fe cristiana y su buen comportamiento en la cárcel no fueron suficientes para salvarle la vida.