Ivan garcia Lo que más disfrutó Iván García (San Pedro de Macorís, 1938) de ser el portador del Gran Soberano de los premios que otorga la Asociación de Cronistas de Arte (Acroarte), es que fue algo inesperado.


Esto pese a que algunos de sus amigos y allegados le decían que este sería su año. No se va a dar, no se va a dar, se repetía.


Pero ha confesado que un rato antes de que se mencionara su nombre lo pensó mejor, ya que luego de que él entregó el premio al Mejor actor de cine, alguien de la organización le pidió con insistencia que no se fuera.


El reconocimiento, el primer Gran Soberano que se le da al teatro, es para el dramaturgo, escritor, actor y director es un premio a su trayectoria.


“¿Qué signífica para mi? Sesenta años de trabajo, sesenta años de esfuerzo, sesenta años de dedicación a la juventud, de éxitos, de felicidad. Un buen regalo”, expresó García, quien entiende que el premio se hace a favor de sus compañeros de oficio.


Con estas palabras difinió a este diario lo que supone el premio otorgado en la ceremonia celebrada el pasado martes en al Teatro Nacional Eduardo Brito.


Pero una coincidencia del destino ha hecho que este premio tenga tintes especiales. Por un lado las luchas que vienen librando los profesores de la Escuela Nacional de Arte Dramático por mejoras salariales, por otra la suspensión del Festival Internacional de Teatro. “Yo los apoyo, sin lugar a dudas”, manifestó el autor de piezas como “Fábula de los cinco caminantes” y “Los hijos del Fénix”.


“Tenemos el mismo derecho que cualquier otro dominicano, cualquier otro ser humano de vivir bien. Y los sueldos que pagan son una miseria, por Dios”, añadió, y entiende que el arte es uno de las actividades que puede darle una vida correcta a un pueblo.


Pero, según ha dicho, hay políticos que le tienen miedo a eso, porque el arte hace que los ojos de la gente se abran. A este problema que vive la gente del teatro se unen los demás por los que atraviesa la sociedad y que preocupan al artista de las artes escénicas.


Es decir, el problema con Haití, la corrupción a todos los niveles, la impunidad, la inseguridad y la delincuencia. “Lo que está sucediendo ahora me recuerda mucho a lo que sucedió días antes de abril del 65 a nivel social”, comentó preocupado.


Él, que participó en la contienda bélica que sucedió hace 50 años, dice temer que esto vuelva a suceder, pero que si sucede la apoya ya que considera que es una forma que tiene el pueblo de defenderse y que es un derecho.


“Esa sensación de inseguridad va excitando a la gente y de repente va a suceder algo horrible en ese sentido”, comentó.