Esta vez las quinielas acertaron y La isla mínima, el thriller de Alberto Rodríguez que llegaba a la ceremonia de los Goya con el papel de favorita, cumplió esas expectativas. Hasta diez premios ha cosechado de los 17 a los que optaba, entre ellos los de mejor película, dirección, actor principal y fotografía.


Aunque este año el público ha aplaudido en masa el humor de Ocho apellidos vascos, la Academia del Cine ha encumbrado al thriller como el género más fecundo. En esas aguas navega la triunfadora de la noche y también su máxima competidora, El Niño, que ha resultado la gran derrotada: aspiraba a 16 premios y solo logró cuatro, todos de segundo nivel.