Hipolito-Mejia1El ex presidente de la República, Hipólito Mejía, dijo hoy que Marino Vinicio Castillo, Vincho, desempeña sus funciones como director de Ética del gobierno peledeísta como si fuera un alto funcionario nazi, cómplice de todas las barbaridades cometidas por Adolfo Hitler, quien aplicó con mejores resultados aquello de que “una mentira repetida mil veces llega a parecer una verdad”.


Mejía calificó a Castillo de amoral ”porque las acciones que encamina en sus funciones, solo buscan encubrir actividades ilícitas y de corrupción, falseando actos de los que no les simpatizan”.


Según una nota emitida por Andrés Matos, director de prensa del ex presidente, la declaración es en respuesta a las declaraciones de Castillo en relación con la puesta en libertad del ex capitán Quirino Ernesto Paulino Castillo, en el sentido de que ahora Hipólito Mejía debía celebrar esa puesta en libertad y que con Quirino probablemente tenía ganada dos provincias en las próximas elecciones.


Texto de la respuesta del ex presidente Mejía a Vincho Castillo:


El doctor Marino Vinicio Castillo,Vincho, desde siempre se ha caracterizado como fabulador, como hombre que proyecta su maldad y llega a creer que sus sucios pensamientos son una expresión de la verdad.


Por ello la única misión del fabulador como empleado del Gobierno es mentir, inventar, fantasear, con una capacidad inconmensurable de crear situaciones que nada más existe en su retorcida mente, por ello insiste en machacar hasta el cansancio recetas preñadas de odio, división, veneno.


El fabulador sabe, pero se hace el loco, que la verdad se abre paso mejor temprano que tarde, aunque él insista en tergiversar situaciones e informaciones con sus aviesos propósitos de dañar reputaciones intachables.


Este fabulador, cuyas actuaciones públicas y privadas lo identifican con los peores intereses de la nación, se atreve a continuar con sus engaños al atreverse a fungir como director de ética del Gobierno cuando sus acciones lo señalan como un hombre amoral.


Este fabulador, viene con una historia de actuaciones dañinas para la sociedad dominicana. Ese es el mismo que imprimió una Gaceta Oficial falsa para intentar violentar la soberanía electoral en 1978, con el malsano propósito de burlar el voto en favor del Partido Revolucionario Dominicano. Un delito como ese, político, humano e ilegal, es la base sobre la que se sube este personajillo de ópera bufa.


Este fabulador se ocupó de ocultar y callar las relaciones entre sus patrocinadores, Leonel Fernández y un sector del Partido de la Liberación Dominicana, vinculados estrechamente a Quirino Paulino, entre otros Margarita Gómez, quien se ocupaba de vestir al narcotraficante.


La ligazón entre Vincho y los encubridores de Quirino lo obliga a ocultar a quienes encompadraron con Paulino y aquellos a los que les entregaban grandes sumas de dinero en efectivo como contribución a la campaña electoral que llevó a Leonel Fernández al poder en los comicios del 2004.


Este fabulador le da de lado a importantes y escandalosas situaciones tales como los turbios negocios del ciudadano español Arturo del Tiempo, acusado de narcotráfico, a quien el Banco de Reservas le concedió préstamos para capitalizar una empresa que aparentaba ser una inversión extranjera.


Del Tiempo fue recibido por el Gobierno como un gran inversionista español resultando su negocio una gran estafa con la cual carga el Banco de Reservas que garantizó la construcción de un edificio que se convirtió en un elefante blanco, mientras el crédito no ha sido cubierto.


Este fabulador no usa su vehemencia para el caso más reciente y palpable de ocultación de información que afecta la vida política y social del país: el de los funcionarios relacionados con el confeso narcotraficante Figueroa Agosto, quien operó con toda libertad, infiltrando incluso las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.


A este fabulador hay que salirle al paso cada vez que repita su veneno, sus pesadillas, sus mentiras.


Hipólito Mejía.