Amanda-amanda-seyfried-33893045-2705-1800A diferencia de los muchos actores que se han sometido a profundas transformaciones físicas para preparar un papel cinematográfico, Amanda Seyfried no está dispuesta a alterar su figura de ninguna manera para meterse en el espíritu de un personaje, ya que considera que su salud y el bienestar físico son más importantes que el ámbito profesional.


“Jamás se me pasaría por la cabeza, por ejemplo, engordar 20 kilos para una película. Eso sería demasiado peligroso para la salud y tendría consecuencias a largo plazo. Nunca me prestaría a ganar mucho peso o a perderlo repentinamente por temas de trabajo. No quiero que mi cuerpo sufra los efectos de algo tan terrible. Es muy importante cuidarse”, aseguró a la edición francesa de la revista Grazia.


La obsesión de Amanda Seyfried por mantenerse en forma no implica que haya tenido que eliminar de su dieta aquellos dulces y golosinas que tanto le gustan, porque compensa su consumo con intensas sesiones de ejercicio físico que le permiten deshacerse de los kilos de más sin comprometer su salud.


“Como todo el mundo, a veces no me puedo resistir y me dejo llevar por todo tipo de productos azucarados. Pero la verdad es que no tengo que esforzarme demasiado para mantener la línea, ya que como soy pequeñita y me gusta mucho el deporte, esos excesos casi no me pasan factura. Si veo que me he pasado con las calorías, salgo a correr con mi perro unas horas y problema resuelto”, explicó la intérprete.


El carácter metódico que exhibe Seyfried en relación a su físico es exactamente el mismo que aplica a su faceta interpretativa, por lo que nunca ha tenido por costumbre rendirse ante los desafíos y dejar que se le escape un papel sin haber luchado por él con todas sus fuerzas.


“Hace tres años un director de casting me dijo que no era apta para el papel, pero aun así le volví a llamar poco después para que me diera una segunda oportunidad. Tras volver a recibir una negativa por su parte, aparecí de nuevo en la audición con un vestuario distinto y otro tipo de acento. Me rechazó una vez más, pero al menos en ese momento fui consciente de que había hecho todo lo posible por conseguirlo”, confesó.