13912001484706El número de niñas y jóvenes en riesgo de padecer mutilación genital en España se ha incrementado un 61 % en los últimos cuatro años en España y ahora son casi 17.000 las menores de 15 años en esta situación, hijas de familias procedentes de países africanos en los que se realiza esta práctica.


Con motivo del día mundial contra la mutilación genital femenina (MGF) que se celebrará el próximo seis de febrero, la fundación Wassu-UAB ha presentado su nueva edición del Mapa de Mutilación Genital Femenina en España. El objetivo de esta cuarta actualización del mapa es determinar y localizar en el territorio español la población procedente de países en los que son habituales las prácticas de MGF.


En España viven más de 50.000 mujeres procedentes de países en los que se practica la mutilación genital. 17.000 de ellas son menores de 14 años. Cataluña concentra el 36,6% del total de estas jóvenes, con más de 6.000 chicas en situación de riesgo, unas 2.000 más que en 2008, mientras que el municipio español con más mujeres menores procedentes de países donde se practica la Mutilación Genital Femenina es Zaragoza, con 818 en riesgo de padecerla.


‘Que cesen estas prácticas’


Este mapa realizado fundación Wassu-UAB se enmarca dentro del proyecto Observatorio para la prevención de la Mutilación genital femenina, que tiene como finalidad diseñar un método científico y transmitir los conocimientos necesarios para que se cese la práctica de la MGF. “Creemos en la transmisión de conocimientos que se generan a través de la investigación aplicada”, afirma Adriana Kaplan, presidenta de la fundación y profesora de antropología en la UAB. Kaplan, que trabaja desde hace más de veinte años en la prevención de esta costumbre, extendida en numerosos países principalmente en el África subsahariana, considera que disponer de esta información pormenorizada de la población en riesgo de padecer MGF por comunidades autónomas y municipios españoles “permite aproximarnos a la realidad y es esencial para cualquier tipo de planificación para la prevención primaria en salud, trabajo social y educación”.


Uno de los problemas habituales, explica Kaplan, se presenta cuando los familiares de la niña proceden de un país donde se practica esta mutilación. En ocasiones, las familias aprovechan las vacaciones en su país de origen para practicarles la mutilación genital. Esto supone un gran problema ya que en España estas prácticas son un delito penado con hasta 12 años de prisión. “Las niñas son víctimas de la tradición y de la ley”, señala la profesora.


Para evitar estas prácticas la fundación defiende “un trabajo consciente y riguroso de formación para los profesionales de atención primaria, trabajadores sociales y educadores” ya que, como explica la presidenta de Wassu-UAB, las mujeres que han sido sometidas a un proceso de MGF tienen un 4% más de probabilidades de sufrir complicaciones durante el parto.


Por provincias


El aumento de población femenina menor de 15 años ha sido intenso desde el año 2008 en la mayoría de regiones españolas. En el Principado de Asturias se ha multiplicado por cinco aunque la cifra global parezca pequeña, con 64 niñas; País Vasco, Cantabria y Castilla-La Mancha la han triplicado y Murcia, Baleares y Galicia la han duplicado.


Este informe, en su cuarta edición, permite la comparación con lo que sucedía en años anterior momentos y ver la evolución de esta práctica ancestral, extendida en 28 países africanos y que afecta a más de 140 millones de mujeres en todo el mundo debido a la que Kaplan ha denominado “diáspora” africana.


Según ha explicado la antropóloga, mientras que el gobierno del País Vasco ha optado por afrontar la prevención de la mutilación genital femenina y “ya se ha puesto manos a la obra para formar” a sus profesionales de la salud, en Cataluña en los últimos años se ha rebajado el nivel de formación y se ha optado por recurrir a la policía para atajar la MTG.


Los médicos de familia, pediatras y ginecólogos de la atención primaria, “que ya están trabajando con las familias”, son los que deberían formarse para prevenir que las niñas de familias africanas puedan ser víctimas de la mutilación, ha considerado Kaplan, que ha añadido que “no es una cuestión de crear cosas nuevas, sino de voluntad política”.