wesoloswskiVaticano. La iglesia católica pretende “convertirse en un ejemplo” en la lucha en contra de los abusos y en la protección de la infancia. Así lo afirmó monseñor Silvano Tomasi en la presentación del informe de la Santa Sede ante el Comité de las Naciones Unidas de Ginebra sobre la aplicación de la Convención para los derechos del niño. La información está contenida en un diario de la Ciudad del Vaticano, Italia.


Durante la audiencia, Tomasi subrayó que desde diciembre pasado, cuando el Vaticano envió las respuestas escritas, “un ciudadano del Estado de la Ciudad del Vaticano fue puesto bajo investigación por presuntos crímenes sexuales en contra de niños más allá del territorio del Estado de la Ciudad del Vaticano”.  Es una referencia implícita al caso del exanuncio apostólico en la República Dominicana, el polaco Jozef Wesolowski, sobre quien pesan dos investigaciones tanto en la isla caribeña como en su tierra natal y que fue destituido el 21 de agosto pasado.


Al responder a los expertos de la ONU sobre la cuestión de la no extradición, Tomasi insistió en que, siguiendo las nuevas normas aprobadas por Papa Francisco, Wesolowski será procesado en el Vaticano (y no será extraditado) en cuanto diplomático de la Santa Sede. El exnuncio será procesado no solo canónicamente por la Congregación para la Doctrina de la Fe, sino también penalmente por el Tribunal Vaticano. La investigación, dijo, está en curso y el religioso polaco será juzgado “con la severidad que merece”.


Dignidad


Tomasi recordó los instrumentos que el Vaticano ha ido aprobando en los últimos años, tanto a nivel interno como internacional, para afrontar este “triste fenómeno”. “La Santa Sede, y las estructuras locales de la iglesia en todas las partes del mundo, están comprometidas en la defensa de la inviolable dignidad de la persona entera de cada niño”.


La explotación de los niños no se justifica


El diplomático, que subrayó el compromiso de Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco al respecto, dijo que “no hay excusa para cualquier forma de violencia o explotación de los niños. Estos crímenes no pueden justificarse nunca, ya sean cometidos en el hogar, en las escuelas, en la comunidad, en el ambiente de los deportes, o en las estructuras religiosas.