internetSegún lo han vaticinado los expertos en tecnología, la próxima gran expansión de Internet, después de los computadores personales, teléfonos móviles y televisores, serán cientos de objetos que hacen parte de nuestras vidas cotidianas, desde los recipientes con medicinas hasta la lavadora. Por esta razón ya nació The Wireless Registry, el primer registro global que pretende sacar provecho del boom que se acerca.


Así como hoy cada página web cuenta con un dominio original que sirve de “dirección” para encontrarla dentro de la maraña de información digital, The Wireless Registry pretende repetir el modelo y el negocio con los objetos que tarde o temprano se conecten a la web.


Se trata de una empresa privada, fundada por los norteamericanos Patrick Parodi y Stillman Bradish hace pocos meses, y que parece seguir el viejo precepto del que “pega primero pega dos veces”. Como lo registró el diario El País de España, “ponerle nombre a la tostadora de casa cuesta 4,99 dólares por año, y así con cada aparato con conexión a Internet”.


“Cualquier objeto que utilice tecnología inalámbrica Wi-Fi o Bluetooth, como su smartphone, router en casa o incluso su coche, tiene una firma inalámbrica única e identidad próxima. Registrar su nombre inalámbrico o SSID le permite poseer su identidad próxima dentro de The Wireless Registry y crear una burbuja virtual que puede estar en un sitio o ir donde vaya usted”, explicó Patrick Parodi al periódico El País. “Hemos creado un sistema, el DNS of Things, que permite a las personas y empresas tomar el control y añadir significado a sus señales inalámbricas”.


Con respecto al “Internet de las cosas”, Henry Holtzman, quien codirige el consorcio Digital Life y un grupo de investigación en el Instituto Tecnológico de Massachusetts bautizado Information Ecology explicó a este diario en una reciente entrevista que la idea detrás de todo esto es relativamente sencilla. Se trata de desarrollar tarjetas electrónicas que se puedan instalar en diferentes objetos para ser programadas al antojo del usuario. “Por ejemplo, si la pones en la lavadora, te podría enviar un correo electrónico avisándote que la ropa está lista. La idea es que automatices tu mundo a tu gusto”, explicó. (Ver entrevista en: ¿Y si conectamos la tostadora a Internet?)


Holtzman dijo en esa ocasión, que el reto consiste en saber cuándo si y cuándo no llevar el Internet a los distintos objetos con los que convivimos. En el caso de una tostadora de pan, puede ser que no sirva para nada simplemente dotarla de acceso a Google, pero si puede ser útil que calcule las calorías del desayuno o haga algunas recomendaciones de salud basada en información de la web. En cuanto al registro de objetos, The Wireless Registry apostó por una arquitectura abierta lo que permitirá una comunicación más fluida por parte de los usuarios y entre distintos dispositivos.


“Por supuesto, a la vez se abre el debate de la privacidad, no ya de las personas, sino de los objetos relacionadas con ellas”, plantea el diario. “El Wireless Registry es un buen ejemplo de una nueva forma para que las personas tengan el control de su identidad próxima, la nueva frontera de la privacidad”, dijo Jules Polonetsky, director ejecutivo y copresidente del Future of Privacy Forum. “El FPF espera trabajar con The Wireless Registry para ayudar a suministrar su Smart Store Privacy Code of Conduct”.