Gary Sherrill, residente en la ciudad de Phoenix, en el estado de Arizona (EE.UU.), explicó a la Policía que mató a su hijo de 13 años con un hacha en la víspera de Año Nuevo porque pensaba que era un demonio y temía que se lo fuera a comer.


Según AP, la exesposa de Sherrill llamó a la Policía después de que el hombre no llevara de regreso a su hijo. El hombre de 51 años recogió al niño un día antes, pero la madre no sabía nada de ellos. La Policía halló pronto el cuerpo del joven con muchos cortes.