un buqueUn buque danés sacó del país árabe el primer cargamento de arsenal químico, que será eliminado en alta mar. Nunca se ha hecho una operación así en medio de una guerra civil. Un tripulante de la fragata KNM Helge Insgtad durante un simulacro de ataque químico a bordo, en un lugar desconocido del mar Mediterráneo. / EFE


Uno de los pocos consensos que han alcanzado EE.UU. y Rusia con respecto a la guerra civil que vive Siria consiste en el acuerdo para que las armas químicas con las que cuenta Damasco sean destruidas. La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) diseñó un plan con ese fin, que empezó a ejecutarse el pasado martes, cuando un buque danés retiró del país el primer cargamento de armas. Falta que otras embarcaciones hagan lo mismo.


Christian Chartier, vocero de la OPAQ, explica a El Espectador que el desmantelamiento del arsenal sirio, que debería completarse el 30 de junio de este año, es un gran reto y plantea riesgos muy delicados. “Nunca antes se ha llevado a cabo una operación así en medio de una guerra civil, con un marco de tiempo tan corto (menos de un año) y con una participación internacional tan notable (China, Rusia, EE.UU., Reino Unido, Dinamarca y Noruega, entre otros, han ofrecido equipos, y una docena de otros países han aportado fondos). La finalización con éxito de esta misión supondrá para la organización y sus estados miembros un logro primordial con el que esperamos sentar un precedente para el futuro compromiso de desarme”.


El mayor riesgo que corre el plan de destrucción del arsenal químico, dice Chartier, consiste en que los camiones rusos encargados de transportar las sustancias a través de Siria sean capturados, interceptados o atacados en su camino desde diversas locaciones hasta el puerto de Lattakia, en la costa mediterránea. La situación de seguridad en Siria plantea un escenario totalmente adverso para el desplazamiento de semejante arsenal: los bombardeos por parte del régimen continúan, mientras las fuerzas rebeldes buscan aumentar su capacidad bélica y los grupos terroristas cobran cada vez más fuerza. En los últimos cinco días murieron alrededor de 300 personas. El director de la OPAQ advirtió que los combates en la región de Qalamoun, por donde pasa la carretera desde el norte de Damasco hacia Homs y Lattakia, “suponen riesgos para la ejecución temporal de la operación”.


Ante un eventual ataque o derrame de las sustancias tóxicas en suelo sirio, las autoridades de Damasco han elaborado un plan de respuesta que incluye la provisión de equipos de descontaminación y personal experto dispuesto a viajar con el material químico a lo largo de su recorrido por tierra. Al salir de Siria, las armas irán a barcos noruegos y daneses, escoltados por otras embarcaciones de China y Rusia. Navegarán por el Mediterráneo hasta un puerto italiano cuya ubicación es secreta y luego serán transferidas a un buque de la Marina estadounidense, el Cape Ray, que ha sido adaptado con laboratorios móviles en los que se destruirá el arsenal en alta mar, y con equipos para garantizar los mayores niveles de seguridad y protección ambiental.


La OPAQ ha explicado que, según la naturaleza de los agentes tóxicos, unos serán eliminados mediante un proceso de destrucción química, en el cual se mezclan con otra sustancia, incluida agua, para diluirlos, degradarlos o neutralizarlos y dejarlos químicamente inactivos. Otros serán tratados mediante la destrucción termal, en la cual son expuestos a temperaturas muy altas hasta quedar como componentes gaseosos.


Otro de los riesgos consiste en que un manejo inadecuado de las sustancias químicas afecte al medio ambiente. Chartier explica que “una misión conjunta de la ONU y la OPAQ ha adoptado una serie de medidas para garantizar que el proceso se lleva a cabo en el pleno cumplimiento de todas las normas internacionales vigentes en relación con, entre otros, la protección y la seguridad de las poblaciones y el medio ambiente”.