SANTO DOMINGO, República Dominicana.–Cuando se trata de perseguir a los sospechosos de matar a uno de sus agentes en hechos ligados a la delincuencia común, a la criminalidad o en los supuestos intercambios de disparos, la Policía Nacional parece aplicar la máxima “Ojo por ojo, diente por diente” contendida en la Ley del Talión.


Así queda evidenciado en ocho casos de policías caídos por los que la uniformada se cobró la vida de al menos 13 presuntos delincuentes. Las fotografías y los nombres de los segundo teniente Manuel Matos Batista, Juan Javier Martínez y Luis Amado Ovalle Duarte, así como del teniente coronel Pedro de la Cruz de la Cruz, el sargento mayor José Arismendy López Francisco, el mayor Roberto González González, el capitán Ramón Jiménez Montero (El Súper) y el raso Germán Daniel Marmolejos Pérez figuran en un afiche promovido por la uniformada en su página Web oficial bajo el título “Víctimas a manos de criminales”.


Por los ocho agentes caídos la Policía ultimó a los presuntos delincuentes Wilmy Radhamés Rondón Sánchez (Cacón), Ángelo Jean Carlos de León (también apodado Cacón), Freddy Del Carmen Díaz Cuevas, Eliezer Andújar Santos (Marucho), Salomón de la Cruz Tejada (Neno), el cabo policial Bernardo Santana Ramírez (Bernardo el policía),Jonathan Ruiz Perdomo (Puchy), Jeffrey Reyes (Caco), Félix Alexis Valdez Espinal (Huber), Juan Carlos Báez Toribio (Joel), los hermanos Danny y Wilson Guzmán Del Rosario.


El rostro del coronel Julián Manuel Suárez Cordero, caído en la estatal Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) en medio de una protesta ocurrida el pasado mes de abril, encabeza el afiche de los 29 agentes caídos. Justo en relación a esa muerte, el entonces jefe de la Policía José Armando Polanco Gómez advirtió que los responsables “van a responder tal para cual, sin importar los vínculos políticos o sociales que tengan”.


Para entonces, la uniformada mantenía una ardua persecución de los sospechosos de matar al oficial, en especial contra el joven estudiante de medicina Wilson Daciel Javier Nicasio, cuyos padres, Flordaliza Nicasio y Wilson Radhamés Javier, se pasaron un día en la televisión rogando a su hijo, a través de Noticias SIN, que se entregara. “Daciel, tu familia te suplica que te entregues. ¡Comunícate mi hijo!”, decían los familiares con el objetivo de garantizar su integridad física.


Finalmente, el joven se entregó a través de la periodista Nuria Piera, en NCDN, para evitar que la Policía lo matara. “Tenía miedo por mi vida”, dijo el imputado.


El mayor general Polanco Gómez, el hombre que amenazó a los responsables de la muerte del coronel Suárez Cordero, ocupó la jefatura de la Policía entre el 16 de agosto de 2010 y el 25 de junio de este año 2013. Durante ese periodo los agentes de la uniformada ultimaron a 700 personas en lo que la Procuraduría General denomina “acción legal”.


Las estadísticas de la Procuraduría evidencian que sólo entre septiembre y diciembre de 2010, los primeros meses de la gestión de Polanco Gómez, cayeron 121 presuntos delincuentes a manos de agentes policiales.


El oficial fue sustituido por el general Manuel Castro Castillo, a quientambién le ha tocado acudir a varios sepelios de agentes. El 18 de este mes acudió al cementerio Cristo Redentor a despedir al raso Edward Argenis Urbáez Rosario, de 19 años, caído en una balacera en el barrio Nuevo Horizonte, de Los Alcarrizos, en la que murieron además el ex sargento policial Santiago Raymundo Tavárez Marmolejos y otros dos presuntos delincuentes que la Policía no identificó.


El general Castro Castillo también acudió al Cristo Redentor a sepultar al teniente coronel Luis Feliz Castillo, asesinado en Barahona.


Según reportes de prensa en lo que va del presente año han caído al menos 56 agentes policiales.


En cambio, entre enero y julio de este año la Policía ultimó a 83 presuntos delincuentes y la Fuerza Aérea, la Autoridad Metropolitana del Transporte (AMET) y la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), otros seis.