Adiós Madiba: Falleció Nelson Mandela a los 95 añosEl legendario líder sudafricano y ex presidente de esa nación, Nelson Mandela, dejó de existir la tarde del jueves 5 de diciembre, a los 95 años, según lo confirmó el actual mandatario, Jacob Zuma.


El premio nobel de la Paz falleció a causa de una infección pulmonar contraída durante sus 27 años en las cárceles del régimen racista del “apartheid”.


Tata Madiba
Nelson Mandela luchó durante 67 años contra el sistema segregacionista. En 1994, cuatro años después de ser liberado, fue elegido primer presidente negro de la historia de su país.


Mandela puso cara a uno de los mayores movimientos sociales en favor de los derechos humanos y logró atraer la mirada internacional hacia la Sudáfrica del apartheid, el régimen de segregación racial impuesto por la minoría blanca del país, que aún a finales de los años ochenta negaba todos los derechos a negros, mestizos e indios.


En su país, los sudafricanos -negros y blancos- le veneran y celebran con orgullo el cumpleaños de Tata (“papá”) Madiba (nombre del clan de Mandela en lengua xhosa y con el que se le conoce popularmente), efeméride que también celebra el mundo con el Día Internacional de Mandela, instaurado por la ONU en 2009.


Muchos de sus compatriotas no olvidan que sus palabras, tras su liberación el 11 de febrero de 1990, devolvieron la esperanza a una sociedad desangrada por las luchas étnicas en los guetos y la violencia de grupos paramilitares opuestos a un cambio de régimen.


“Os saludo a todos en nombre de la paz, la democracia y la justicia universal”, afirmó Mandela, ante miles de personas, desde el balcón del Ayuntamiento de Ciudad del Cabo.


Esas fueron las pautas que hicieron posible una de las transiciones más pacíficas de África y que marcaron su labor de reconciliación junto al entonces presidente sudafricano, Frederik De Klerk, lo que les valió a ambos el premio Nobel de la Paz en 1993.


Mandela se convirtió en el primer presidente negro de Sudáfrica en las primeras elecciones multirraciales del país, en 1994, y abandonó la jefatura del Estado en 1999.


Nelson Rolihlahla Mandela nació el 18 de julio de 1918 en Mvezo, una pequeña aldea de Cabo Oriental (sureste de Sudáfrica), destinado a ser un consejero del regente del reino Thembu, perteneciente a la tribu africana Xhosa.


Se trasladó a Qunu, a 20 kilómetros de Mvezo, cuando su padre, un jefe tradicional, fue expulsado por la autoridad colonial debido a una disputa, y más tarde a la localidad de Mqhekezweni tras la muerte de su progenitor.


De educación occidental, aprendió a rebelarse contra las leyes tribales antes que contra el imperio británico, que gobernaba Sudáfrica a principios del siglo XX. Su conciencia nacionalista africana le hizo ingresar en el Congreso Nacional Africano (CNA), partido con el alcanzó la presidencia de Sudáfrica décadas más tarde.


Su lucha
Abrió el primer despacho de abogados negros de Johannesburgo y apoyó la estrategia de resistencia pacífica del líder indio Mahatma Gandhi contra las leyes cada vez más opresivas del apartheid.


La matanza de manifestantes en la ciudad sudafricana de Shaperville en 1960 le hizo abrazar la lucha armada y viajó por África para recibir entrenamiento y recaudar fondos para el brazo militar del CNA, que él mismo dirigió.


Fue detenido en 1962 y procesado en el Juicio de Rivonia, en el que fue condenado a cadena perpetua en 1964, hasta su puesta en libertad en 1990.


Mandela abandonó la política en 1999, pero permaneció en la vida pública a través de su Fundación (ahora el Centro de la Memoria Nelson Mandela), el Fondo para la Infancia y el Fondo de la Lucha contra el Sida, en un sinfín de causas solidarias.


El expresidente, que está bajo vigilancia médica desde 2011, se retiró de la vida pública en 2004 con una advertencia a todo aquel que quisiera invitarle a algún acto: “No me llamen, ya les llamo yo”.


Su última aparición en público fue en la clausura del Mundial de Fútbol de Sudáfrica de 2010, que ganó España.


En el terreno personal, Mandela es padre de seis hijos fruto de dos matrimonios y, actualmente, vive con su tercera esposa, Graça Machel, viuda del ex presidente mozambiqueño Samora Machel.


Aunque el paso del tiempo va desdibujando su legado en una sociedad marcada aún por tensiones raciales y las desigualdades sociales heredadas del apartheid, la presencia de Mandela sirve todavía de aglutinante y mantiene viva su leyenda.