El obispo de San Francisco de Macorís dijo que la actitud de apertura y humildad del Papa Francisco ha venido a revolucionar la iglesia católica.


El obispo de la diócesis de San Francisco de Macorís, monseñor Fausto Ramón Mejía Vallejo, llamó a respetar a las personas sin considerar su preferencia sexual, porque hay que anteponer al ser humano por encima del pecado, porque cada uno nace libre y Dios lo ama y lo espera. El religioso hizo la reflexión ante la actitud que ha asumido el papa Francisco que declaró que “si alguien es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarle?”.


“Hoy vivimos cada vez más en el mundo entero una dimensión pluricultural y la iglesia tiene que entender eso porque, como dice el Papa, lo más importante es el ser humano”, consideró el obispo de 72 años. Argumentó que lo más importante es amar a las personas aunque se rechace el pecado, pero sin discriminar la persona. “La ciencia de la psicología tenía muchas teorías sobre la realidad de la homosexualidad, pero hoy nadie se aventura a decir de dónde proviene esa realidad y en ese sentido hay que respetar esa persona”, recalcó.


Aclaró que su punto de vista sobre el trato que deben recibir los homosexuales no significa que esa práctica esté bien. “Es lo mismo que decimos del matrimonio homosexual, para la iglesia eso no es un matrimonio, pero también entendemos que Dios nos hizo libres y lo primero es que Dios respeta a cada persona, pero siempre tendremos la obligación de la búsqueda de la verdad”, puntualizó.


Explicó que la apertura que tiene el Papa Francisco sobre temas como esos es para promover el respeto al ser humano. “El Papa tiene una apertura pero es de comprensión al ser humano, de convivencia con el ser humano, que al fin y al cabo es lo más importante que debemos ver”, reflexionó. A su entender, Francisco ha revolucionado la iglesia con su forma sencilla y “a nosotros nos dice que no somos príncipes, que dejemos esa mentalidad de príncipes”.