hector-romero-wilton-guerreroLuego de leer en diversos medios digitales las declaraciones del senador Wilton Guerrero decidí escribirle una carta, la cual hago pública a través de mis redes sociales.


Sr.
Wilton Guerrero
Senador de la República
Sus manos


Honorable senador Guerrero, no sé si aun le deba llamar honorable, como el protocolo lo indica que así se deba hacer, pues declaraciones leídas en la prensa que usted dio en el día de ayer me hacen dudar de la honorabilidad que pueda tener como ciudadanos con privilegios en este Estado que nos une.


En esta oportunidad no quiero escribirle como periodista, sino más bien como un joven que apenas inicia a disfrutar de los derechos que la Constitución me concede como ciudadano de la República Dominicana, por lo cual tengo muchas dudas que quisiera que me aclarare usted, como legislador.


Sé que nuestra legislación no permite el matrimonio entre parejas del mismo sexo, pero tampoco hay leyes que impidan que si dos personas homosexuales se gusten puedan compartir, aunque no tengan derechos según la Constitución y el código civil, por lo que no podemos perseguir y prohibir estas acciones de quienes la practican.


Sus declaraciones a la prensa, donde dice claramente que el asesinato al periodista Claudio Nasco es producto de una orgía homosexual y que este tipo de actos se incrementarán con la presencia del embajador norteamericano en el país, que es el principal m…., estas palabras me parecen un poco homofóbicas de su parte y a la vez una falta de respeto por su posición política.


No condeno que usted quiera o no saber de los gays, pero al entender sus palabras, luego de leerlas una y otra vez, lo que me concluye es pensar que ha querido decir que la preferencia sexual del mas alto representante del gobierno de los Estados Unidos en Santo Domingo influirá entre los habitantes en la tierra de Juan Pablo Duarte.


¿Acaso, no somos un país católico? ¿Un Estado que tiene un acuerdo bilateral llamado Concordato con la Santa Sede?, siendo nuestras escuelas, en su mayoría, influenciadas por la Iglesia Católica, y aun así nunca he leído, ni visto casos de jóvenes que hayan salidos homosexuales porque crecieron al lado de un padre de la iglesia, a pesar de que en los últimos años sí se han denunciado a diferentes sacerdotes como violadores de niños de su mismo sexo, creando nada más que víctimas inocentes y no cambio de preferencias como usted nos ha dejado entender con el diplomático. La pedofilia se condena, la homosexualidad no.


¿Cuántos ladrones han pasado por los diferentes órganos del Estado? ¿Y a caso eso ha hecho que los ciudadanos de esta tierra sean ladrones? No lo sé, pero quizás usted que todo lo sabe, a pesar de que nunca puede probar sus denuncias como el supuesto intento de asesinato a Nuria Piera o el golpe de Estado que Pepe Goico organizaba contra Michel Joseph Martelly en Haití.


Querido Wilton, perdone el atrevimiento de la confianza, pero ya que usted me representa y levanta la mano para decidir mi futuro y la de diez millones de dominicanos más en el Congreso Nacional, creo que nos conocemos a pesar de nunca vernos, usted forma parte esencial de uno de los poderes del Estado, y aunque sus decisiones o declaraciones no comprometen al Estado como sería el caso de otros sujetos del poder Ejecutivo, tiene que saber cómo y cuándo decir las cosas y más como las de ayer.


Que usted esté en contra de que un activista homosexual sea un embajador acreditado en nuestro país, tiene que saber que ya el beneplácito esta concedido y con su discurso no le falta el respeto a la comunidad lésbica, transexual y bisexual, sino mas bien a los ciudadanos del país mas importante de los que tenemos relaciones diplomáticas y comerciales, los Estados Unidos de América, ya que usted en cierto modo acusa al jefe de misión de influenciar en la muerte de Nasco y la de cualquier homosexual en territorio dominicano, algo muy delicado.


A caso Wally Brewster era embajador en la República Dominicana en el año 2000 cuando el cineasta Jean Luis Jorge fue asesinado por tres jóvenes de Las Cañitas, o siete años más tarde cuando le quitaron la vida al periodista Víctor Gulías.


Si la memoria le falla, le recuerdo un caso de hace unos cuatro años, el del productor de televisión Micky Bretón, quien fue encontrado muerto en una cabaña de la 30 de Mayo, asesinado por un rapero que confesó que estuvo en la intimidad con él.


Brewster es agente diplomático desde hace algunas semanas y es gay declarado, casado con una pareja según las leyes estatales de la ciudad de donde viene, no es un hombre que prometió dedicarse al servicio de Dios, como hay otros que por más de medio siglo nuestra nación ha protegido con ese concordato, aprovechándose para abusar de la confianza de familiares y menores.


Ser homosexual es prohibido por el cristianismo, a través de la Biblia, pero sólo Dios puede condenar a quienes falten a sus leyes, no nosotros los hombres que vivimos pecando a diario con nuestros pensamientos y acciones, ¿O acaso usted, honorable, nunca lo ha hecho?


Sus palabras me dan vergüenza. Saber que tenemos representantes, gobernantes, gente con inmunidades capaces de decir cualquier cosa por su boca, pero debe darle más vergüenzas a las miles de personas que echaron sus votos por usted.


No quiero creer eso, pero lamentablemente usted ha dejado de ser honorable para mi, hasta que sus acciones y declaraciones muestren su honradez.


Att: Héctor Romero