htoSANTO DOMINGO OESTE.- Ni los fieles difuntos escapan de la delincuencia. Nichos y cruces rotas, ropa interior de mujer y gallinas muertas en medio de los sepulcros, es el panorama que describe a la perfección el estado en que se encuentra el cementerio de Hato Nuevo, en el municipio Santo Domingo Oeste.



Este camposanto es profanado regularmente por desaprensivos que sustraen en horas de la noche varillas para venderlas, violan mujeres y realizan rituales de brujería.


“Muchos nichos ya no tienen puerta. Desde siempre, los hierros se los llevan para venderlos. Hacen brujería, gente viene armada…, yo no puedo estar luchando con tigueres armados. Aquí yo no puedo tener un cuchillo, porque si lo tengo, la Policía me lo quita seguido. Esto no es fácil”, dice Juan Mercedes, quien acondiciona y vigila el cementerio de 7:00 a.m. a 6:00 p.m.


Violaciones y drogas


Los moradores cuentan que el camposanto se ha transformado en un lugar idóneo para violaciones sexuales.


Se recuerda que en 2010, de acuerdo con reportes periodísticos, una joven universitaria fue violada y asesinada en el camposanto.


Precisamente hace un mes, la historia se volvió a repetir con una joven de 16 años, con la diferencia de que salvó su vida.


“Esto es una cueva de venir y violar mujeres”, interrumpió una señora.


Pero la situación rebasa los límites, pues, además de hechicería, según narran residentes de la zona, en los últimos meses, el cementerio se ha convertido en un punto estratégico para la venta de estupefacientes.


“Se practica magia negra, se sustraen los hierros de las bóvedas para venderlos, y destruyen nichos. La venta de sustancias prohibidas y violaciones a mujeres es otro de los grandes problemas, así como delincuentes apostados para cometer sus fechorías”, opinó el residente Héctor López.


Para el dirigente comunitario Carlos Solano, lo que se necesita para cambiar el rostro del cementerio es que se le coloque una verja perimetral, además de una vigilancia permanente.


López añadió: “Lo que debe de hacerse primero, es dotarlo de una vigilancia veinte y cuatro siete”.


¿Tomarán medidas?


Francisco Ruiz, quien tiene a su cargo el camposanto, entiende que se necesita vigilancia permanente.


De su lado, el encargado de Servicios Públicos del Ayuntamiento de Santo Domingo Oeste, Diógenes Peña, comentó que la Alcaldía “está “tratando de tomar medidas”.


En ese sentido, consideró la pertinencia de que la Policía Nacional intervenga. “Porque no es fácil tampoco, usted pone una vigilancia y los tigueres lo matan”, dijo.


Vía Diario Libre