cerDe martes a sábado, dos brigadas de diez hombres se encargan de las labores de mantenimiento del Parque del Este de Amsterdam, un hecho que pasaría inadvertido, si no fuera porque esos hombres son alcohólicos y la entidad que les emplea les ofrece cerveza como pago.


Tras 35 años de trabajo en el ámbito de lo social, la fundación holandesa De Regenboog (‘El Arcoiris’) dirige un proyecto tan pionero como heterodoxo en el tratamiento del alcoholismo.


“Llegan a las nueve y les damos dos cervezas, un sandwich y medio paquete de cigarrillos antes de comenzar con las tareas de limpieza”, dijo la portavoz de la organización, Jasperine Schupp, en una entrevista telefónica.


Durante la jornada, los beneficiarios de este programa (bebedores crónicos que en su mayoría son personas sin hogar o sufren desórdenes psiquiátricos) reciben tres dosis más de alcohol, una comida caliente y 10 euros en concepto de honorarios.


“Por supuesto que hemos recibido críticas, pero lo cierto es que el acercamiento que proponemos a esta enfermedad es tan pragmático como efectivo”, explicó Schupp.


Según la responsable, “la policía y los vecinos nos apoyan porque ven que las personas que antes bebían en el parque ahora están ocupadas y se comportan mejor”.


Sin embargo, la entidad reconoce que ninguno de los usuarios del programa ha dejado de consumir alcohol, “aunque son libres de unirse a otras iniciativas”, señaló la portavoz.


“Si no fuera por este trabajo, seguirían yendo al supermercado a las ocho de la mañana para comprar cerveza y llevársela al parque”, afirmó Schupp.


“Ahora beben menos, tienen motivaciones y son más conscientes de su enfermedad”, sentenció.