asiloLa justicia Europea estimó este jueves en un fallo controvertido que el solo hecho de que un tercer país tipifique como delito la orientación sexual no puede constituir un motivo para otorgar asilo político, debe haber una “violación grave” de los derechos fundamentales para que así sea, un paso atrás según Amnistía Internacional.


“La mera existencia de una legislación que tipifique como delito los actos homosexuales no puede considerarse” como un motivo “grave de violación de los derechos humanos fundamentales” y por lo tanto no constituyen una razón para que se otorgue el estatuto de refugiado, señaló el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE).


Sin embargo, “una pena privativa de la libertad que castiga los actos homosexuales puede constituir por sí sóla un acto de persecución, siempre que sea efectivamente aplicada”, agregó el tribunal, considerando esto como una violación “grave” de la legislación europeoa que se remite a la Convención de Ginebra sobre los derechos humanos fundamentales.


Según el fallo de la corte europea no es suficiente que se condene las orientaciones sexuales de un grupo de personas, se deben registrar “violaciones graves”, como penas de prisión, para que constituyan un motivo para considerar el estatuto de refugiado.


La Corte, estimó Sherif Elsayed-Ali responsable de Amnistía Internacional para temas de refugiados en un comunicado, “perdió una oportunidad clave para definir claramente que criminalizar una actividad sexual consensuada entre personas del mismo sexo significa criminalizar a las personas por lo que son”.


“La corte debería haber concluido que estas leyes (que reprimen la homosexualidad), incluso cuando no hayan sido aplicadas en la prácticas, son capaces de dar nacimiento a un temor bien fundado de persecución”, declaró por su parte Livio Zilli, consejero jurídico de la Comisión Internacional de Juristas (ICJ).


La corte europea debía pronunciarse sobre el caso de tres ciudadanos extranjeros, de Sierra Leona, de Uganda y de Senegal, que pidieron asilo en Holanda argumentando “temores fundados a ser perseguidos en sus países de origen debido a su orientación sexual”.


“Todo nacional de un tercer país que, debido a fundados temores a ser perseguido por motivos de raza, religión, nacionalidad, opiniones políticas o pertenencia a un determinado grupo social, se encuentra fuera del país de su nacionalidad y no puede o, a causa de dichos temores, no quiere acogerse a la protección de tal país, podrá solicitar el estatuto de refugiado”, señala el fallo precisando que los “actos de persecución deben ser lo suficientemente graves por su naturaleza”.


El TJUE reconoció en efecto que en esos tres países los actos de homosexualidad constituyen delitos que están “sancionados con severas penas que van desde elevadas multas a penas de prisión, en algunos casos a cadena perpetua”.


Pero estimó que incumbe a las autoridades nacionales de los países en donde se solicita el asilo “determinar si en el país de origen (…) se aplica en la práctica la pena privativa de libertad””, estipuló la corte.