vihBrasil comenzó a experimentar en primates una nueva vacuna contra el sida que utiliza partes del virus VIH inalterables, a diferencia de la mayoría de investigaciones realizadas hasta el momento en las que se utiliza la proteína entera.


La vacuna, que está siendo desarrollada por la Facultad de Medicina de la Universidad de Sao Paulo (USP) junto con el estatal Instituto Butantan, tienen como objetivo encontrar un método seguro y eficaz de inmunización contra el sida para ser usado en seres humanos, explicó a Efe el investigador Edecio Cunha Neto.


“Todas las vacunas que fueron probadas en humanos estaban basadas en proteínas enteras del virus y nosotros no queríamos eso. Primero, porque los análisis no habían dado resultados y segundo porque la proteína entera del virus está altamente especializada en esconderse de la respuesta efectiva del sistema inmune”, explicó Cunha Neto, uno de los responsables del proyecto.


La opción elegida por los investigadores brasileños, que ha sido aplicada a cuatro monos rhesus adultos, fue la de aislar regiones constantes del subtipo más común del virus y escoger dentro de ellas las más “identificables” por el sistema inmune.


Durante la primera fase de las pruebas, se les aplica a los monos cuatro dosis, de las cuales, tres de ellas tienen fragmentos del VIH, mientras que la cuarta tiene como vector un virus que causa resfriado. La combinación de ambos virus causa una respuesta inmune más eficaz.


El objetivo de las pruebas, iniciadas a principio de mes, es empezar a identificar cómo el sistema inmunológico responde a la vacuna, que a partir del año que viene empezará a ser probada en un número mayor de 28 primates.


En esta nueva etapa, que durará dos años, serán analizadas las combinaciones de tres virus diferentes compatibles con los fragmentos del VIH usados en la inmunización de los animales.


“Como esos vectores virales ya fueron muy testados en macacos, nuestra expectativa es que induzcan a una buena respuesta”, apuntó.


No obstante, la continuidad del proyecto dependerá por último de la autorización de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria y la financiación para los ensayo clínicos en seres humanos, última fase antes del llamado “test de eficacia” en un grupo de población con riesgo de contraer el virus.


Si las pruebas tienen éxito, la vacuna puede aumentar la reacción de los inmunizados al virus, la capacidad de transmisión a otras personas, así como una mejora en la calidad de vida de los pacientes, aunque es poco probable que erradique la infección.


“Lo que va a suceder al final de la línea es que, si tuviéramos éxito, vamos a tener una vacuna testada en un estudio clínico de fase 1 con un buen resultado, pero que va a depender del interés de inversores y Gobierno para pasar al test de eficacia”, apuntó el científico.


En este sentido, el investigador no confía en la llegada de inversión privada ya que, a su juicio, además del coste y el riego de no funcionar, la vacuna presenta oportunidades de lucro “limitadas”.


“Sería una vacuna que luego sufriría una presión social muy grande para que el acceso llegue a países pobres, lo que no puede ser un buen negocio para las empresas”, añadió.


Por este motivo, para Cunha Neto hay pocas oportunidades reales de llegar al último escalón previsto para 2020.


En su opinión, hasta el momento sólo el Gobierno de Brasil podría ser un “potencial inversor”. Sólo la inversión inicial para las “pruebas de eficacia” es de 100 millones de dólares.