Venecia modernizará sus emblemáticas góndolas con dispositivos GPS, reflectores y matrículas, dentro de las actuaciones previstas en el nuevo plan de movilidad local, que incluye limitaciones de circulación por las aguas de los canales y cuya entrada en vigor está prevista para el próximo 4 de noviembre.


“El objetivo es mejorar la seguridad de los canales venecianos”, explicó el concejal de Movilidad de la ciudad, Ugo Bergamo, en unas declaraciones a la prensa.


El suceso que ha motivado estos cambios fue el accidente ocurrido el pasado mes de agosto en el que murió un turista alemán tras chocar una góndola y un “vaporetto” -barcaza diesel de transporte público- en el Gran Canal, a la altura del Puente de Rialto, precisamente el punto más estrecho de los canales.


Joachim Reinhard Vogel, criminólogo de 50 años, falleció a causa de las heridas sufridas mientras trataba de hacer de escudo protector para su hija de 3 años, con la que viajaba junto con su mujer y sus otros dos hijos en la góndola siniestrada, de un tamaño considerablemente menor que el “vaporetto”.


Según datos del Consistorio local, por el lugar del mortal suceso transitan a lo largo de diez horas más de 1.600 barcas, 700 taxis acuáticos y 200 góndolas.


Es por esto que el Ayuntamiento ha anunciado que una de las medidas será la de prohibir el tráfico de barcazas de mercancías a partir de las 10:30 de la mañana, con el fin de aliviar la congestión de embarcaciones existente durante las horas puntas.


De igual manera, los taxis de Venecia, que cumplen sus funciones por las aguas, sufrirán restricciones durante los picos de mayor congestión y solo podrán prestar servicio aquellos que posean licencia de servicio público ordinario y no aquellos con estatus privado que también tienen permiso para transportar personas.


“No tenemos alternativa, ya no podemos hacer como si no existiera el problema. Esperamos poder reducir en un 50 % el tráfico acuático en el punto central del Gran Canal”, aseveró el concejal de Movilidad.


Por su parte, la instalación de dispositivos GPS en las góndolas no sólo servirá para que los “pope” -como se conoce a los gondoleros-, puedan planear con facilidad sus rutas, sino que se unirá a la acción de las cuarenta cámaras instaladas a lo largo de los canales y posibilitará multar a quienes cometan infracciones.


Se da la circunstancia de que, en el caso del accidente que costó la vida al turista alemán, el gondolero dio positivo por consumo de cocaína y hachís, lo que también ha abierto el debate sobre la necesidad de que estos profesionales se sometan a controles periódicos de drogas y alcoholemia.


Según informó el presidente de la Institución para la Conservación de la Góndola y la Tutela de los Gondoleros, Nicola Falconi, la decisión acerca de si los gondoleros, como trabajadores privados, pueden ser obligados a someterse a estos análisis, corresponde a la abogacía cívica y está en estos momentos pendiente de una resolución.


En cuanto a la colocación de placas de matrícula en el exterior de las góndolas, su implantación “no será inmediata, sino progresiva”, y se hará de una manera “no invasiva” que respete la esencia y fisonomía de estas barcas tan características.


“Las góndolas ya llevan actualmente un número identificativo en su casco interior, pero no es legible por las cámaras. Además, el GPS deberá ser utilizado para controlar la velocidad de navegación”, dijo Bergamo.


Con estas medidas, las más destacadas de las 26 que contempla la nueva ordenanza al completo, Venecia, apodada la Serenísima, quiere hacer honor a su sobrenombre y poner orden y sosiego en sus, hasta ahora, revueltas aguas.


Por: EFE