esoA cirugía de sustitución de esófago fueron sometidos cuatro niños con daños cáusticos o quema de los tejidos orgánicos causada por la ingesta de sustancias químicas, durante una jornada realizada en el hospital Infantil Robert Reid Cabral, por un equipo de especialistas del hospital Universidad de Virginia Commonwealth, Estados Unidos.


Los niños, quienes tras el daño tenían que alimentarse por sondas, forman parte de una lista de 35 menores en esa condición que registra el hospital Reid Cabral, fruto de accidentes donde los menores ingieren sustancias como cloro, desrizadores, shampoo, desgrasantes, amoníaco o el conocido ‘plomerito’, que por lo general son dejados en el hogar en lugares y envases que para ellos resultan de fácil acceso.



Los detalles fueron ofrecidos por el jefe del servicio de cirugía del hospital Reid Cabral, Fernando Díaz Espinal, y parte del equipo de médicos extranjeros, quienes alertaron a los padres sobre la necesidad de ser cuidadosos cuando en el hogar se manejan esas sustancias, y no dejarlas al alcance de los niños ya que la cirugía de sustitución de esófago es sumamente complicada.



Díaz Espinal explicó que esa cirugía se hace en dos vertientes: una, a través de la elevación del estómago, y la otra llevando al esófago una parte del intestino para sustituirlo, pero que en ambos casos se trata de procedimientos muy complicados.La mayoría de los pacientes registrados en el hospital tienen entre dos y ocho años.



El especialista explicó que  cuando un niño ingiere ese tipo de sustancias, esto le destruye el esófago y en algunos casos parte del estómago, por lo que desde que llegan al hospital tienen que ser sometidos a una  gastrostomía que consiste en la apertura de un orificio en la pared anterior del abdomen para introducir una sonda de alimentación en el estómago.