snowEl escándalo del espionaje masivo por parte de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de EE.UU. en Europa adquirió este martes una nueva dimensión, con cruce de reproches incluido, al aparecer declaraciones que apuntan a la colaboración por parte de los servicios de inteligencia europeos en esos programas.


El cruce de reproches comenzó por la mañana en Washington cuando la vicepresidenta de la Comisión Europea (CE) Viviane Reding criticó abiertamente a EE.UU., al asegurar que “entre amigos no se espía” e instar al Gobierno de Barack Obama a “tomar acciones claras” para reconstruir la confianza bilateral.


En una conferencia en la Universidad Johns Hopkins, Reding advirtió de que estas revelaciones de espionaje habían “agitado y dañado” las relaciones a ambos lados del Atlántico.


Las revelaciones, aparecidas en los últimos días en varios medios de comunicación europeos y basadas en documentos filtrados por el ex analista de la CIA Edward Snowden, sacaron a la luz pública el espionaje masivo por parte de la NSA sobre millones de comunicaciones de ciudadanos europeos, en concreto en Francia y España.


Además, las actividades incluirían el pinchazo de los teléfonos personales de varios líderes europeos durante años, entre ellos la canciller alemana, Angela Merkel.


Ambas informaciones generaron el enojo de las autoridades europeas por lo que consideran un comportamiento impropio de “aliados”.


Sin embargo, Washington, que había tratado en los últimos días de minimizar la gravedad de la cuestión con el argumento de que sus programas de espionaje eran similares a los del resto del mundo, dio un paso más hoy al señalar que la recolección de información en Europa se había hecho en algunos casos en colaboración con agencias europeas.


Durante una audiencia ante el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes del Congreso, el director de la NSA, el general Keith Alexander, calificó de “falsas” las informaciones aparecidas recientemente sobre el espionaje realizado por esa agencia a millones de llamadas telefónicas de ciudadanos en Europa.


“Nuestras fuentes incluyen datos recogidos legalmente, así como datos facilitados a la NSA por los socios extranjeros”, dijo Alexander ante los legisladores.