En el Gran Santo Domingo hay 125 cañadas rodeadas por asentamientos humanos, que las han convertido en cloacas donde vierten las aguas residuales y los desechos sólidos, que tienen como destino final los principales ríos, tales como el Ozama, el Isabela, el Haina y el Manoguayabo.


El dato lo suministró la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD), organismo que trata de sanear algunas de estas fuentes a través del gran proyecto de solución del drenaje pluvial y sanitario. Sin embargo, la falta de educación y conciencia de la gente dificulta el proceso.


Los ingenieros Milton Torres, encargado de la Unidad Ejecutora de Proyectos de la CAASD, y Luis Báez, encargado del Departamento de Ingeniería, citan entre las cañadas de mayor impacto en el Distrito Nacional a la Bonavides, La Milagrosa y el Arrozal, en La Ciénaga; San Luis y Los Dulceros, en Gualey; Jalisco, en el Simón Bolívar; Cristóbal Colón, en Capotillo, y la del Diablo, en La Zurza.