sen


El Senado estadounidense impuso el martes un límite de 90 días a cualquier acción militar contra Siria.


La resolución aprobada por la cámara alta luego de una reunión de la Comisión de Relaciones Exteriores con el secretario de Estado John Kerry y otros funcionarios prohíbe expresamente el empleo de fuerzas terrestres estadounidenses para “operaciones de combate”.


La resolución del Senado que autoriza al presidente Barack Obama a emplear la fuerza militar contra Siria prohibiría el uso de efectivos terrestres para operaciones de combate.


El senador demócrata Bob Menéndez, presidente de la comisión, y el senador Bob Corker, el republicano de mayor jerarquía, acordaron el proyecto el martes por la noche.


Horas antes, Obama obtuvo un importante respaldo del presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, para su propuesta de lanzar una incursión contra Siria, al tiempo que funcionarios del gobierno coincidieron en descartar el despliegue de efectivos en tierra en represalia por un ataque con armas químicas.


“Es probable que usted obtenga el respaldo del Congreso”, concedió el senador Rand Paul de Kentucky, quien probablemente se opondrá a la medida, en un diálogo en la tarde con el secretario de Estado John Kerry.


El líder republicano de la cámara baja salió de una reunión en la Casa Blanca y dijo que Estados Unidos tiene “enemigos en todo el mundo que necesitan entender que no vamos a tolerar este tipo de comportamiento. Asimismo tenemos aliados en todo el mundo y en la región que también necesitan saber que Estados Unidos estará ahí para darles su respaldo cuando sea necesario”.


Boehner habló mientras los legisladores de ambos partidos solicitaban cambios en la ley solicitada por el presidente, reescribiéndola a fin de restringir el tipo y duración de cualquier acción militar que sea autorizada, posiblemente incluyendo una prohibición de emplazar fuerzas de combate estadounidenses en tierra.


“No hay problema en que tengamos el lenguaje que no permita ninguna autorización para que haya tropas estadounidenses en el terreno”, dijo Kerry, uno de tres altos funcionarios que presentaron argumentos para una intervención militar en una audiencia de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado.


“El presidente Obama no le está pidiendo a Estados Unidos que vaya a la guerra”, afirmó Kerry en una declaración inicial. Y sin embargo, acotó, “este no es el momento para una política aislacionista. No es el momento de ser espectadores de una masacre”.


Obama dijo que estaba dispuesto a admitir modificaciones en la solicitud relativamente amplia que la Casa Blanca hizo durante el fin de semana. Expresó confianza de que el Congreso responderá a su pedido para respaldar una acción militar, y dijo que lo hecho por el presidente sirio Bashar Assad “representa una grave amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos y de la región”.


El gobierno estadounidense dice que 1.429 personas murieron a raíz del ataque del 21 de agosto en un suburbio de Damasco. Los cálculos efectuados por otros grupos sobre el número de fallecimientos son mucho menores, y el gobierno de Assad culpa a los rebeldes que tratan de derrocar a su gobierno en una guerra civil que comenzó hace más de dos años.


Un equipo de inspectores de las Naciones Unidas espera los resultados de laboratorio sobre muestras de tejidos y de suelo que recogió mientras estaba en el país para elaborar un informe sobre el que hay amplias expectativas.