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SANTIAGO.  Dar a luz, sin necesidad de practicar una cesárea se ha convertido en un milagro hoy en día y es que los casos resultan esporádicos, es más lo que se escucha de cesáreas que partos normales, una situación que llama la atención sobretodo a quienes aún no entienden el por qué de este asunto.


Y por qué será que le llaman partos normales a aquellos que no requieren intervención quirúrgica, ésta es la interrogante de quienes se han dado cuenta de que se trata de un hecho totalmente anormal que en ocasiones se convierte hasta en innecesario, y del que se benefician algunos mientras se perjudican otros.


Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) solo debe hacerse una cesárea cuando el parto no se puede desarrollar de manera normal, lo que según sus cifras sucede en un 15% de los casos y que por encima de ese número se consideran intervenciones quirúrgicas innecesarias.


Pero las estadísticas de la Orgnización de las Nacioines Unidas sobre el  Estado Mundial de la Infancia (UNICEF) arrojan que América Latina es la región del mundo donde más cesáreas se practican. 


Tanto así que el 38% de los nacidos entre 2006 y 2010 vinieron al mundo en un quirófano y de manera particular en la República Dominicana el 42% de la población por lo menos en el 2012 fue producto de una cesárea.


Y es que hoy en día se ha convertido en la forma más rápida y supuestamente menos dolorosa de traer un niño al mundo, pero, sería bueno preguntarse quiénes son los verdaderos beneficiados con estas intervenciones quirúrgicas  de las que cada año se efectúan en el planeta alrededor de 18.5 millones, y  la mitad se considera innecesaria según arrojan las estadísticas a nivel mundial.


Según especialistas en ginecobstetricia consultados “mientras que un parto normal en una primeriza dura entre ocho a doce horas, una cesárea se realiza en aproximadamente una hora y media”.


Sin embargo, y aunque  para los médicos existe  la ventaja de  que pueden seleccionar el día y la hora para “hacer nacer”, los afectados de estas intervenciones quirúrgicas son las madres y niños y es que son los mismos especialistas quienes afirman que los recién nacidos podrían padecer de insuficiencia respiratoria y cardíaca producto de haberse realizado una cesárea y no un parto normal.


Además de que el proceso de hospitalización es de mayor duración, de las heridas y cicatrices que evidencian el proceso quirúrgico y los riesgos a los que se enfrenta la criatura conjuntamente con la cesárea.


Quienes han sido sometidos a este proceso testifican que no es sólo el malestar después de la operación sino que por años se puede cargar con los resultados del proceso.


Magdalena Piter contó que  hace 18 años que le practicaron una cesárea para un parto primerizo y “ a sus 45 años aún siente molestia en su cuerpo puesto que el proceso le dejó una hernia producto de la incisión  y que tiene inconvenientes hasta para cargar algunos objetos pesados, además de la cicatriz que a cada instante le recuerda lo traumático de este proceso”.


En este sentido indicó que “Es lamentable que personas que pueden dar a luz de manera normal porque no presentan ningún riesgo tengan que someterse a un proceso tan poco ventajoso porque un médico no tenga el tiempo para dedicarlo a un paciente y hacer las cosas en el orden y como van, de manera normal” apuntó.


Euny Gil testifica que sus tres hijos nacieron producto de un parto normal y que tanto para ella como para sus hijos resultó beneficioso. Dijo que tuvo un proceso de  pronta recuperación y sin complicaciones.


Ambas coincidieron en que los doctores “no quieren pasar trabajo o en buen dominicano coger lucha, no es fácil durar doce horas con una mujer en una sala esperando a que un niño nazca, pero eso es lo normal, por algo le llaman parto normal”.


Las cesáreas  requieren de más días de hospitalización y pueden ocurrir  heridas quirúrgicas que se pueden infectar o hematomas, hernias por la misma incisión, perforación del intestino al manipular el útero y también se corre el riesgo de herir al bebé con el bisturí.


La cesárea no se creó gracias a los avances tecnológicos ni es un símbolo de los tiempos modernos. Numa Pompilio, el sucesor de Rómulo y segundo rey de Roma, fue su primer impulsor.


La Lex caesarea que dictó exigía que en caso de muerte de una mujer embarazada, se practicara una incisión en el abdomen para tratar de salvar la vida del niño o, lo que era más común, enterrar a hijo y madre por separado.


Unos 2.700 años después la ley romana parece imponerse en los hospitales de América Latina, con el desarrollo de la medicina. Ya no es una intervención a posteriori sino la forma más rápida e indolora de alumbrar.